jueves, 9 de mayo de 2013

EL AMOR, SU CONTINUIDAD Y LAS NUEVAS TECNOLOGIAS

    



Tenemos la tendencia natural a repetir aquello que nos gusta; en la medida de lo posible, lo que nos proporciona placer en las diferentes actividades de nuestra vida. Del mismo modo  rechazamos lo contrario. Y el amor es el sentimiento que menos  escapa a ello. Nos gusta amar y sentirnos amados. Necesitamos el contacto físico, comunicarnos con nuestra pareja por cualquier vía -hoy en día facilitada por las redes- pero hacerlo.   Requerimos sentir que el amor se manifiesta, está presente. Continúa.
    Se suscitan durante la relación  amorosa períodos más o menos cortos en los que esta continuidad de la comunicación se interrumpe. Esto, si se prolonga, nos angustia. Necesitamos al ser amado cercano, pero claro está que matizados por períodos breves de separación, que, muy al contrario exaltan el deseo del reencuentro. Pero, no hay que olvidar lo que dice Gibran Jalil Gibran en las dos últimas líneas de su capítulo sobre  El Matrimonio,  en su libro  "El Profeta":

...

"Y estad juntos, pero no demasiado. Porque los pilares del templo están aparte.
Y, ni el roble crece a la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la sombra del roble"...

     Sabio y bello consejo del poeta libanés.  En éste y en todos los aspectos de la vida, prevalece la sensatez, y como me aconsejaba siempre mi madre, cada vez que yo no lo era, "todo con moderación". Y volviendo al tema de la pareja, creo que la comunicación puede ser física, mental o espiritual, pero ella tiene que existir. La ausencia en cualquiera de estos aspectos, tiene que ser breve, como lo confirma la frase popular “lo que los ojos no ven, el corazón enfría”. 

     Sin embargo, muchas veces esta “separación” se aminora, gracias a las nuevas tecnologías. Y, sobre todo, cuando, geográficamente, nos separa la distancia de la persona que amamos. Pero sólo en estos casos, pues lo ideal es el contacto personal y físico, sobre todo, si se vive en el mismo sitio. En este caso, pienso, el abuso de Skype, lejos de fortalecer el amor, lo debilita.

En días pasados conversaba con una amiga sobre el tema, y llegamos a la conclusión de que  recibir noticias de la pareja, o de amigos, siempre constituye una emoción. Hace algunos años, el recibirlas de manos del cartero, portador de  la propia letra de la persona que merecía nuestro afecto, era mucho mayor, pues se leía la letra del ser querido,  se palpaba y, hasta se llegaba  a adivinar sus estados de ánimo de acuerdo al trazo de la letra. Ese sentimiento no  lo sustituye la más moderna tecnología, aunque, quizás verlo a través de Skype produzca en nosotros el fenómeno de la proximidad virtual. En el caso de la pareja, hay mucho de romanticismo, de cercanía y fusión. Cada gesto, cada detalle amoroso de la persona amada nos sacuden el alma y el cuerpo; revirevitalizan el amor. 
Por eso la comunicación y el contacto frecuente son tan necesarios, para el fortalecimiento del afecto en la pareja.  Si éstos fallan, pues se produce el efecto contrario. Jorge Luis Borges decía que el amor requería justamente eso: continuidad, la amistad, no.  Si existen fallas en la transmisión de mensajes verbales o escritos entre el hombre y la mujer, es posible que se  deba al desconocimiento mutuo, a los malos entendidos. Esto ocurre, a mi juicio, al inicio de una relación, cuando, precisamente, se está en esa etapa del conocimiento de las necesidades del otro. Existe, entonces esa dificultad inicial, que forma parte del acoplamiento de la pareja. Se me ocurre,  también, otra posibilidad, independiente de esa dificultad inicial,  y es que el constante cambio  del ser humano y su entorno, hace prácticamente imposible seguirle los pasos a la otra  persona, si ella no nos manifiesta lo que siente. En ese caso, bloqueado el contacto, la relación se deteriora.
Estas anotaciones, claro está, obedecen  sólo a mis experiencias personales. En ocasiones he  sufrido la aparente inexplicable interrupción de un amor y no tengo más comunicación ni por esta vía ni por otra. Como también se ha dado el caso de la repentina aparición de algún viejo amor que me recuerda y me ha encontrado por Internet. Entonces la historia de la continuidad en la amistad se retoma o se interrumpe nuevamente y la vida sigue su curso, con sus eternos altibajos. Depués de todo - tecnología aparte- el Amor seguirá el camino que nuestros propios  sentimientos le señalen. Son ellos quienes, lo queramos o no,  darán luz  roja, amarilla o verde a la continuidad de nuestra relación. Sin embargo, creo que lo verdaderamente importante,  es  saber diferenciarlas para conducir nuestro difícil destino amoroso por las calles del mundo y evitar accidentes graves; pues es inevitable que nuestro corazón, en más de una oportunidad, resulte atropellado.

    


 Caracas, febrero, 2000- Actualizado agosto de 2012.

IMAGENES: WEB









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