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domingo, 5 de agosto de 2018

LAS ANDANZAS DEL RECLUTA TORIBIO CUEVANEGRA



GUAYASAMIN (WEB)


     La escasez desplegaba su manto de miseria por todo el país. La prensa comentaba que algunos niños desnutridos habían tendido sus redes a los flamingos para atraparlos y alimentarse con su carne roja, pues la blanca no existía ya en el pueblo. La cacería y la pesca de ciertos animales como las garzas, las tortugas y otros representantes de la fauna que habitaban los parques nacionales, estaban prohibidas, pues iban en contra de la preservación de las especies animales. Sin embargo, el hambre es muy tozuda y los niños no entienden ni de leyes ni de prohibiciones, cuando el estómago rasguña.
     Mientras esto ocurría, el Poderoso, primera autoridad del país, veía con pasmosa indiferencia todo lo concerniente con el hambre, el desempleo e importándole un rábano la calidad de vida de sus pobres desgobernados. Para él y su séquito gubernamental la situación era otra. Regalaban al paladar con exquisiteces propias de los caprichos gastronómicos de los sultanes del Norte de Africa. Una vez incluso las cosas llegaron a tal extremo,  que durante una de las muchas visitas que le hizo otro mandamás de un país vecino, quiso halagarlo - luego de investigar sus gustos gastronómicos- y ordenó a su chef personal que elaborara el plato favorito de su invitado: ¡Uno de los galápagos que estaba en vías de extinción! Cuando el cocinero quiso advertirlo de su error, el Poderoso vociferó:
     - ¡Es una orden, carajo. Cocínele la tortuga, aunque sea tiempo de veda!
     En cuanto al vestir y el vivir, el lujo siempre era el invitado especial de la cúpula gubernamental. Joyas, viajes y autos estaban a la orden del día y de la noche del Poderoso, sus ad láteres y familias. Mientras tanto, el pueblo padecía hambre por la gran escasez de insumos básicos. Cuando llovía las casas y los puentes se caían; la electricidad fallaba y los artefactos eléctricos se dañaban. Llegaban a su fin tuberías descuidadas. Reinaba el caos, pues.

    Una tarde se encontraban reunidos cuatro amigos sentados a la mesa, en una taguara que llevaba el ostentoso nombre de "LA PROSPERIDAD". Ellos, como el resto de la población lucían desnutridos, pero no renunciaban al gusto de  tomar una cervecita bien fría, cuando la ocasión se presentaba. Entre ellos se llevaba a cabo la siguiente conversación relacionada con la preocupación del día: el desempleo.
     Se devanaban los sesos buscando la manera de ser productivos y nada. Habían tocado muchas puertas sin éxito: la mayor parte de las fábricas había cerrado sus puertas y las que sobrevivían, habían reducido su plantilla. Y ni hablar de las empresas del gobierno. Allí se les exigía pensar como el Poderoso en aras de colaborar con el desarrollo del país.
Eso conversaban, cuando Remigio Garzas, el más viejo del grupo ordenó al dueño de la taguara:
     -¡Tráenos otra ronda, José del Carmen, vale!
     -¿ Y con qué van a pagarla, se puede saber?- Preguntó el dueño del local, cansado de fiarles el consumo que ya llevaba varios meses de atraso.
     -¡Ay, Jacinto, no nos vengas con bolserías ahora, vale. Más pronto que tarde, como dicen ahora los políticos, volveremos a ponernos al día contigo. No te vas a arrepentir, pues te pondremos a valer el negocio. Hoy por mí, mañana por tí, hermano.- Explicó, tratando de ser convincente, Toribio Cuevanegra.
     Entonces el hombre colocó de mala gana las botellas sobre la mesa.
     - ¡Sin exigencias, carajo, que se acaba de ir la luz!
   Cuando  los compañeros de infortunio volvieron al tema laboral, Remigio Garzas, recordó repentinamente algo que había leído en la prensa y se lo comunicó a sus compañeros.
     - Pero ¿Es que no saben? Tres pares de ojos interrogantes se clavaron en los suyos. Entonces, contento por dar la buena nueva, acompañó su discurso con una manotazo sobre la mesa.
     -¡Leí en el periódico esta mañana que están solicitando reservistas en el Ejército Nacional! ¿Por qué no van a la Reserva?
      -¿Reservistas? No, vale, ya yo hice mi servicio militar a los 18 años,- dijo Aquiles Aprieto. -Ahora tengo 58- comentó celebrando con una carcajada la ocurrencia de su compadre.
     - ¿Y sabes también cuántos años tengo yo, Remigio?- Preguntó a su vez Salterio Rojas- En enero del año que viene cumplo 60. ¿Entonces, dime, carajo cómo voy a enrolarme en el Ejército?
     -Y yo 47...- comentó Toribio Cuevanegra en voz baja, tocándose la rodilla adolorida por el reumatismo que no lo dejaba en paz.
     Remigio Garza, quizás por ser el de más experiencia, apuntó  que no había que desesperarse, y los alentó una vez más a tocar la puerta del cuartel.
    Los amigos discutieron hasta que cayó la noche, llegando a la conclusión de que no había peor diligencia que la que no se hacía, y no dejando de pasar la oportunidad, al día siguiente se dirigieron al puesto militar a tratar de abrir, si no la puerta, al menos el postigo de la esperanza.
     La fila de reservistas era larga, torcida y heterogénea en edades y estaturas.
     - ¡Cuevanegras, Toribio! - llamó con voz de trueno el Comandante de la Comisión de Reclutas-. Cuando el soldado en ciernes se le acercó, midió con la mirada la triste figura del recluta y luego le entregó la ropa y el calzado de reglamento. Toribio observó que la talla que  le habían suministrado era muy grande, y así se lo hizo saber al superior.
     -¡Silencio! Ordenó el jefe- Amárrese bien los pantalones si le quedan flojos, y pase ahora mismo al Departamento Médico.
     Sin chistar Toribio siguió las  instrucciones impartidas. Esta vez su anatomía fue sometida a la revisión médica de rigor.
    Luego del examen realizado, el médico concluyó:
     - El cabo tiene reumatismo, pero no se preocupe que aquí, hermano, tenemos la solución para todos los males. Una buena dosis de dayamineral lo pondrá en forma, ya verá.- Y diciendo esto le entregó un frasco del polivitamínico al recluta, mientras escribía en un papel las indicaciones para el tratamiento. Toribio, agradecido, antes de retirarse se volvió hacia el médico y le preguntó el nombre.
     -Evaristo De la Isla, cabo. Para servirle aquí en el Departamento Médico de las Fuerzas del  Desa Rollo Armado.
     Luego, a cada uno de los soldados le fue asignada una tarea. La del cabo Cuevanegra consistía en trasladar y limpiar el armamento . Este trabajo cansaba aún más sus adoloridas extremidades, situación que se agravó con la llegada de las lluvias. Entonces, el recluta buscó alivio a sus males en el dayaminaral recetado por el médico del cuartel, pero a pesar de haber consumido ya varios frascos, el pobre hombre se sentía cada vez peor de la artritis.
     Una mañana muy temprano Toribio trasladaba una carga de armas y municiones a un galpón, en medio de un aguacero. Y sucedió, que mientras esto hacía, le dio un fuerte dolor en una de las piernas. A pesar del inmenso esfuerzo que hizo por sostenerse en pie, el recluta resbaló y cayó al suelo en medio de un estrepitoso ruido, pues junto con él lo hizo la carga y uno de los rifles se activó y fue a dar ¡Cosas del Destino! en el único sitio no blindado del Poderoso, quien justamente esa mañana pasaba revista a los nuevos reservistas del cuartel.
     Simultáneamente a la caída de Toribio y al disparo del arma, se activaron también los cuerpos de seguridad del Régimen, que no sabía qué estaba ocurriendo en aquel desastroso momento de confusión, pues estaban confiados en que la seguridad de Poderoso estaba garantizada. El Poderoso fue trasladado inmediatamente al Hospital Cuartelario, donde fue atendido por el equipo médico militar en el quirófano. Allí los equipos médico-quirúrgicos habían sido fabricados con el más noble de los metales sólo para el uso exclusivo del Poderoso y algunos de sus fieles acólitos.
      La angustia y la preocupación  por la salud del Poderoso invadió al tren gubernamental y a la Junta Médica formada por los más calificados especialistas nacionales y extranjeros, pero a pesar de agotar todos los esfuerzos científicos y tecnológicos utilizados, el Poderoso se marchó de este mundo, sin embargo, no como vino a él, desnudo, sino forrado en oro de l8 kilates.
     El timbre celestial sonaba sin cesar, mientras San Pedro se dirigía presuroso hacia el portón, tintineando nervioso su manojo de llaves.
     - Voy, voy. Ya le abro, un momento, por favor.
     Ese día el Santo no se daba abasto con el trabajo, a pesar de la ayuda suministrada por Dios: Angeles, Arcángeles y Querubines lo acompañaban en su trabajo diario. Finalmente, y a pesar de la fuerte conjutivitis que lo aquejaba, abrió el pesado portón celestial. Pero he aquí que al hacerlo, un destello más brillante que los rayos del sol hirió sus adoloridos ojos. Encandilado, alcanzó a ver la figura fornida de un hombre envuelto en una lujosa capa dorada. Detrás de él, estacionada en la Himmelstrasse -la calle del Cielo-, una inmensa nave de oro desprendía unas chispas que pretendían opacar al Astro Sol y las estrellas del firmamento. De ella  había desembarcado el extraño visitante. Entonces el santo portero horrorizado ante tal espectáculo, cerró el Portón Celestial. Pero he aquí que el hombre de la capa de oro continuó sonando el timbre, enloquecido en su afán de entrar en la Gloria. Y no dejaba de gritar:
     -¡Abrame la puerta de una vez por todas, San Pedro, pues vengo a hablar con Dios. Mi misión en la tierra no ha terminado; es muy importante y debo volver allá cuanto antes. El mundo entero espera por mí.
     Al fin el venerable anciano, exasperado por el arrogante comportamiento del  visitante, que por todos los medios trataba de quebrantar la paz celestial, abrió nuevamente la puerta para decirle:
     - ¡Criatura desconocida: tu inmenso irrespeto por las Alturas no te hace acreedor a irrumpir en La Gloria. Creo que te has equivocado de puerta. De la tierra me han llegado cantidad de almas que me han contado de tu mal trato e indiferencia con los seres que te rodean. Si te asomas por la puerta lateral del Cielo, verás la cantidad de inocentes que esperan por mí para darles el permiso para ver al Creador. Te repito, ésta y no otra es la puerta de los Justos. La puerta del Infierno queda en un ignoto lugar al que lo conducirá uno de nuestros Angeles. Allá lo recibirá gustoso Luzbel, en su salón V.I.P., llamado también, "LA QUINTA PAILA".
       Y una vez dichas estas palabras, el Santo cerró con llave la divina puerta del Reino de los Cielos.
    

 IMAGENES: WEB



Caracas, 2003/abril, 2004

    



martes, 18 de marzo de 2014

LA NOTICIA SE REGO COMO  LAS BOMBAS LACRIMOGENAS

       El supermercado Excelsior Gama de Santa Fe siempre me ha gustado por su limpieza y orden, pero ayer, cuando entré para ver qué encontraba en los -hace meses-  casi vacíos estantes, me impresionó que un gran desorden reinaba en el local. Una ola humana ahogaba sus espacios. El motivo era que, justo en ese momento, habían llegado  el aceite, el papel tualé, la leche condensada y  la Harina Pan. No me quedé a hacer cola en ese maremagnum de carritos llenos hasta la coronilla. Tampoco tomé fotos del desastre de papeles revueltos ni del suelo asqueroso como si hubiera llovido lodo. No me sentí con ánimos de sacar la cámara . Estaba demasiado desanimada.

     Imagino que la noticia se regó como las bombas lacrimógenas que hoy recorren, para nuestro inmenso dolor,  toda Venezuela. Gente de los cuatro puntos cardinales de la Gran Caracas y quién sabe si de zonas las aledañas se encontraba en Excelsior Gama. No cabía un carrito de mercado más. Exasperada por la multitud, salí del local para respirar aire fresco. Llegué a la conclusión de que prefería comer lo que tenía en  casa, antes que hacer una cola tan gigantesca. Claro que no se debe decir "de esta agua no beberé".



      Entonces preferí esperar a que bajara el  volumen de gente y me fui a dar unas vueltas por el Centro Comercial. Regresé ya de nochecita. Daba lástima ver los pasillos del automercado llenos de papeles y cajas rotas luego del asalto a la mercancía que al fin había había hecho su aparición después  de largas y angustiosas semanas o meses de espera. Pero soy sincera. Más lástima me producía vernos a nosotros, los venezolanos, en una eterna peregrinación por todos los supermercados - ya sin el adjetivo-, abastos y bodegas de nuestra geografía como eternos mendigantes. Y todo esto como consecuencia  directa de unas políticas económicas equivocadas implementadas por el Desgobierno venezolano y calcadas del fracasado modelo castro-comunista cubano.
    
    Chávez antes, y ahora Maduro, se han mostrado hipócritas e insensibles a las necesidades básicas del pueblo  alegando mentiras en nombre de un falso socialismo. Estos mandatarios nefastos, liderados por sus padres isleños comunistas, lo que pretenden  es que bajo la "...fraudulenta "voluntad popular" rousseauniana, que no siendo más que el vericueto perfecto tras el cual se esconde la voluntad arbitraria de un solo hombre, quien ha usurpado el poder de todos, de manera justificada impone cuanta barbaridad se le ocurre a nombre del pueblo..." (Jorge Tricás. Política, Calle y Libertad. Caracas,  Los Libros de El Nacional, pág. 118).
        
     Pero volviendo a la odisea de la visita al Gama, cuando regresé al supermercado, en ese momento hizo su milagrosa aparición la leche descremada, pero esta vez sí me quedé, pues quizás debido a la hora, ya la cola ya había amainado. Entonces  hice lo que muchas otras personas antes: contacté por teléfono a quienes pude para avisarles de este último arribo. Logré comunicarme con Aurora, una de mis amigas y vecinas y le aparté una caja de leche, además de la mía, pues no permitían comprar sino una caja -de una docena de unidades-, por persona. 
     Luego, mientras hacíamos la cola para pagar, yo fui a ver si había café y cuando regresé, sin hallarlo, Aurora me contó  que  se le había acercado  una pareja mayor y  que el marido le había preguntado que por qué tenía dos cajas de leche en el carrito. Ella le contestó que una  era de una amiga y la otra suya, pues se la había apartado. El señor, bastante molesto, comentó que "así era como se producían los acaparamientos", a lo que mi amiga le dijo que ella tenía un par de morochos, pero que si él necesitaba la leche, ella con gusto le ofrecía  la mitad de la caja. La esposa observaba la actitud impertinente de su marido, trató de calmarlo; luego, más aplacado le contestó a su interlocutora que no, que ella necesitaba la leche para sus hijos. Y así quedó el asunto. Claro que los hijos de mi amiga tienen  18 años, pero tienen igual derecho que todos a que su madre les lleve los alimentos cuando, en medio de esta escasez absurda, hagan su milagrosa "aparición" . De igual forma mi familia también requiere mi propia colaboración. ¿Es esto entonces, "acaparamiento"? Como bien dicen, "de todo se ve en la Viña del Señor".

     Luego, otra señora apareció en escena con una lata de leche condensada que había encontrado escondida en un estante,  de uno de los cargamentos epidémicos que había llegado en la mañana. Con el pote en la mano posaba y decía:
    -Por favor, tómenme una foto. La enviaré a Europa y al mundo para que se enteren de este maravilloso hallazgo, por increíble que parezca: ¡Una lata de leche condensada! 

  Situaciones similares se producen en todos los supermercados, mientras se multiplican las peregrinaciones del pueblo venezolano en la  búsqueda de  los venerados alimentos. Se visitan los santuarios en los que se han convertido hoy los supermercados, abastos y bodegas venezolanos. Esta lamentable realidad es como ya señalamos, consecuencia  de la desastrosa política económica implantada por los títeres del Desgobierno venezolano, mientras, desde La Habana, los hacen bailar a su antojo, dos decrépitos titiriteros cubanos.
EL PIANISTA OSCAR MAGGI DURANTE  SU MAGISTRAL EJECUCION DEL JOROPO  VENEZOLANO "QUITAPESARES" EN EL EXCELSIOR GAMA DE SANTA FE. (https://www.youtube.com).
   Atrás quedaron aquellos bellos momentos, cuando se podía comprar con tranquilidad el mercado de la semana o  cualquier cosa que uno necesitara en el momento al ir al Centro Comercial. Tomar un café o comer con calma; escuchar el piano de nuestro querido amigo Oscar Maggi por las tardes, y pararnos un rato para charlar con él. Escuchar preciosas melodías venezolanas e internaciones, y ver de cerca su maravillosa ejecución en el teclado, constituía un momento delicioso durante nuestras tranquilas compras vespertina.

     ¡Ojalá pronto revivamos  ese pasado  musical y pacífico, de estantes surtidos y de bienestar social que ahora hemos perdido. ¡Pero mejorados y valorados por la experiencia vivida! Dios lo permita. Nuestras vicisitudes son el producto de las decisiones funesta de un régimen dictatorial  castro-chávez-maduro-comunista que ha devenido  en una golpeada, herida y ahora asesinada VENEZUELA, pronta a rescatar de esta barbarie por su querido pueblo!

CURIOSA EXPRESION DE LAS MUJERES PERTENECIENTES A LA POLICIA NACIONAL BOLIVARIANA  EN LA MARCHA DE LAS CACEROLAS VACIAS, EL 12 DE MARZO DE 2014. ¿POR QUE SERA? (WEB).




¡LUCHEMOS POR UNA VENEZUELA LIBRE Y PROSPERA!

Caracas, 12 de marzo de 2014.


IMAGENES: TOMADAS DE LA WEB.

sábado, 1 de marzo de 2014

HAIKU DE LA DANZA INFERNAL

Compañeras en las Marchas por la Libertad (MPG)
La oscuridad
baña la esperanza.
Y sin rendijas,

sólo tinieblas

en abismos horribles
y tormentosos.

El humo denso
techa las poblaciones
de mi terruño.



Valencia-Isabelica. Notitarde, 27.02.14


Muertes injustas
de jóvenes mártires
bajo el brazo

de los verdugos:

son soldados isleños
y sin entrañas.

Sufren contagio
los torpes nacionales  
verde oliva.




Al mismo tiempo
el Vil baila contento.
Al son ¡Disparos!

Y mientras danza,
filas de ataúdes
ve pasar el Vil.


¡Todos a bailar,
sí, vamos a rumbear
en el Carnaval!

Grita contento.
Enardecido salta,
brinca su cuerpo;

porta sombrero,

negro mostacho posa
sobre su burla.

Indiferente

a muertes y torturas, 
sus huesos mueve.

Es desalmado.

Conoce al Diablo, a 
Mefistófeles;

son sus amigos,

compañeros de luchas
en el Averno.

El es Lucifer

o el Títere de los
Viejos Demonios.








Caracas, 28 de febrero de 2014


IMAGENES: WEB.


lunes, 6 de enero de 2014

ESTE AÑO NUEVO EL DRAGON CHINO FALTO A SU CITA


     El silencio escandaloso de las calles  caraqueñas durante las fiestas de fin de año, producto de la terrible inflación, la escasez y la inseguridad, me hicieron reflexionar sobre el triste y desastroso año que dejamos atrás los venezolanos. Como ciudadana nunca viví unas navidades y un año nuevo tan triste en toda mi vida. No pude menos que comparar esas fechas con otras anteriores, incluso en vida del hoy difunto y nefasto presidente Chávez, quien sembró, hace quince años las semillas de la destrucción de nuestra Venezuela. Cosecha fructífera que recogemos hoy.
     El año pasado, por ejemplo, a pesar de los problemas señalados - consecuencia directa de políticas económicas erradas- todavía se podía respirar una atmósfera navideña. Sólo fue   el 30 de diciembre de 2013, cuando el gobierno, inesperadamente, ordenó la interrupción de los preparativos musicales que se tenían, tanto en la Plaza Bolívar como en la Plaza Altamira. Todos ya sabemos el por qué, aunque la verdad nos la hayan dicho el 5 de marzo de 2013.
    El año pasado aún la inflación venezolana no alcanzaba los niveles alarmantes de este año: 56,2%. Tampoco se habían “bajado los precios” por  órdenes impartidas desde Miraflores. No se habían saqueado los comercios, producto del vandalismo provocado por el mandato presidencial de “dejar los estantes vacíos”. Aunque hacía tiempo que la escasez reinaba en el país, no se observaban anaqueles tan vacíos como a finales de 2013, cuando encontrar los principales rubros de la dieta básica era una odisea. Durante el año  pasado faltaron muchos rubros de la canasta básica, entre ellos el papel higiénico, la leche y la  harina precocida o Harina Pan. Esta última había  desparecido de los mercados y supermercados en los últimos meses, y el peligro de extinción de la hallaca, nuestro plato navideño, casi era inminente; un caso único en nuestra historia culinaria.
   
FOTO: MPG
    Largas colas, al estilo cubano, se veían a las puertas de las tiendas, donde  cientos de personas, bajo la lluvia o el sol, esperaban su turno de entrada para comprar "a bajo precio" los  únicos tres artículos que les permitía el gobierno. Gracias a Dios que el clima caraqueño, casi primaveral no nos abandonó y refrescó un poco la atmósfera política tan cargada y sucia. 

   Por algo se dice que todo tiempo pasado fue mejor, y claro que lo fue. Hace más de tres lustros, con todos los defectos que pudo tener nuestra Democracia, la inflación no alcanzaba los niveles actuales. Cabe preguntarse ¿Eramos un poco más felices? Definitivamente, creo que sí ¿O es que acaso lo son más aquellos a quienes el gobierno compra con regalos de electrodomésticos y dádivas con fines electorales? ¿O será que esos regalos oficialistas adormecen  -como lo hace la burrundanga- las conciencias de quienes los reciben? Ninguna sociedad es perfecta, siempre habrá fallas, porque para la felicidad total está sólo el Paraíso, no la tierra.

    Gracias a Dios que cada casa venezolana es feliz en la medida en que sus habitantes puedan hacer milagros. Vemos, por ejemplo, cómo nosotros mismos celebramos, con hallacas o sin ellas, nuestras fiestas de fin de año. Siempre existe  la esperanza de que el próximo sea mejor. Este deseo lo vemos a diario, quienes compartimos mensajes y fotos en las redes sociales, precisamente porque la realidad venezolana en estas fechas fue muy diferente al de épocas anteriores. Y  es a propósito de estas reflexiones, que me acabo de acordar de lo que me contó un vecino sobre un extraño visitante al que echó de menos este 31 de diciembre.
FOTO: MPG
 Me narró apesadumbrado que un tío suyo, donde se reunía toda la familia a esperar el Año Nuevo todos los años, después de las doce, hacía “caminar” por las calles de la urbanización un enorme dragón chino provisto de la pólvora necesaria para su bullicioso desplazamiento. El espectáculo era impresionante, pues realmente el enorme animal botaba fuego por la boca, mientras recorría la cuadra dando brincos . Las explosiones asustaban y hacían brincar a quienes lo observaban de cerca. Pero, a diferencia de años anteriores, éste año 2014 el dragón chino faltó  a su cita anual caraqueña. Me relata mi amigo, que quizás prefirió el enorme animal prefirió recorrer las avenidas de alguna urbanización de Hong Kong o Shanghai,  pues la China - a pesar de tener un régimen comunista - progresa, se expande y nosotros, sinceramente, vamos en franco retroceso. Ojalá regrese el travieso visitante el próximo Año Nuevo y los sorprenda haciendo malabarismos  y piruetas, tal como lo hacen los maravillosos integrantes del Cirque du Soleil.


Caracas, 4 de enero de 2014

IMAGENES: WEB






sábado, 23 de noviembre de 2013

"DESBARAJUSTE" Y MIEDO EN SABANA GRANDE



   Esta tarde pasé por Sabana Grande al regresar de una diligencia. La gente pululaba en el bulevar, dándole un aire de pequeño Hong Kong. Muchas tiendas lucían cartelitos de "Ofertas", bastante inusuales en esta época tan próxima a la navidad. Todo, producto de órdenes gubernamentales de "bajar los precios". Esta  extraña medida económica es una especie de ilusión "óptica" por parte del sector oficial, pues cree que con estas acciones se aminora  la altísima inflación que sufrimos los venezolanos. Sólo que todos sabemos que esto no es más que una consecuencia de la política económica fracasada del gobierno, copiada de la castro-comunista en Cuba, que nos está llevando hacia un despeñadero.

  Las redes sociales, la prensa y la televisión internacional propagaron la noticia  de los saqueos ocurridos la semana pasada en Venezuela a las tiendas de electrodomésticos ante la triste expresión del jefe del gobierno en una de sus cadenas televisivas de: "Que no quede nada en los anaqueles".  Vergonzosas imágenes lo demuestran: locales devastados como en una guerra, pues todos iban tras el botín al entrar como batallones, destrozando a su paso, muchos de los negocios de electrodométicos del país.


FOTO TOMADA DE LA WEB


FOTO TOMADA DE LA WEB.
  Todavía, con la sensación desagradable de los tenebrosos acontecimientos de la semana pasada, yo observaba el ambiente mientras caminaba por el bulevar. Distraída, entraba en una y en otra zapatería, pues el calzado es el rubro que más se vende en Sabana Grande. Algunos exhiben en las vidrieras otros como blusas, bluyins y mucha bisutería. Algunos locales continúan, todavía, si identificar, mientras que otros comienzan a mostrar sus nombres en pequeños, tímidos anuncios, que siguen un patrón socialista. La obras de arte exhibidas en el bulevar y los parques de diversiones infantiles colocados en las calles y rodeados de bancos que parecen lápidas, apenas si dan un tono alegre al ambiente. Esa es mi impresión y ya lo he manifestado en crónicas anteriores.

  De pronto, en la acera de enfrente observo una gran cola  frente a Dorsay, que aún , por la tarde, no ha abierto sus puertas. Le pregunté a una chica el porqué de la cola y me contestó que era una de las tiendas sancionadas por el gobierno, obligada a bajar los precios y ofrecerlos al público. 

   Sólo había visto situaciones similares en la red. Más adelante me encontré con una zapatería en las mismas condiciones, sólo que a las puertas de este local se encontraban varios policías ante la hilera de personas que, también esperaba que se abrieran las puertas para entrar. 









 Me detuve en un tercer local que se encontraba en las mismas condiciones que los anteriores. Sólo que esta vez la cola era interminable al doblar la esquina. Tomé varias fotos, pues acostumbro llevar mi cámara para plasmar aquello que me llama la atención para mi blog. Como la cantidad de compradores abarcaba tres cuadras o más, varias personas  observábamos, asombradas, al público que se arremolinaba en una especie de corral amarillo, bordeado por cuerdas del mismo color. Entonces me acerqué y tomé unas tres fotos, tratando de abarcar la fila en toda su longitud.  Y sucedió que la gente que la formaba se disgustó cuando lo hice y empezaron a gritarme que por qué les tomaba fotos. Las voces de protesta se multiplicaron amenazantes contra mí. Les contesté que me gustaba tomar fotos, simplemente eso. Continuaron las voces airadas y sentí miedo de que se me abalanzaran y me quitaran la cámara, por lo que la lancé rápido a la bolsa de plástico negro de una mercancía que había comprado en un mayor sin más cola que la normal para pagar en la caja. A mí, como a todos, me gustan los precios bajos, y puede que camine mucho para encontrar mejores ofertas, pero en una tienda o supermercado en el que la desesperación no sea la protagonista.

   Todavía sonaban las voces furiosas a mis espaldas, pero ya no contra mí, sino -aún más altas- contra un empleado de la tienda que les informó que venderían mercancía hasta un número determinado de personas - y señaló el sitio de la fila como el límite de ese día. Y agregó que las otras quedarían para el siguiente. Continuaban los gritos de protesta, cuando crucé la calle. El corazón me latía con fuerza, todavía cuando me acerqué a un muchacho recostado a la pared. Le conté lo sucedido, y  mientras él observaba la escena del grupo alborotador me dijo:

   -¡Qué desbarajuste! ¿Acaso ellos no pueden también tomar fotos con sus celulares? ¿Quién se los prohíbe?

   Y era verdad, puesto que muchos portaban sus  teléfonos celulares. Admito que en las circunstancias actuales, quizás me arriesgué tomándoles fotos a las personas que esperaban comprar la "oferta oficial" impuesta. Imagino que al ver la cámara se alarmaron. ¿Pero acaso ellos tenían más derechos que yo? Esas personas esperaban la apertura de una zapatería donde obtendrían con su compra precios bajos por orden del gobierno. No estaban haciendo nada malo, y yo tampoco.

   Mi conclusión es que en la actualidad una ola de miedos se extiende por el país: miedo a la escasez que se enseñorea de nuestras despensas y neveras; angustias del pueblo que perciben la presencia de armas antiaéreas en Fuerte Tiuna; terror de que seamos víctimas del hampa; alarma ante la creciente inflación que amenaza en convertirse en hiperinflación y, Dios no lo permita, en estanflación.

   Lo ocurrido esta tarde en las calles de Sabana Grande, forma parte de esas angustias del pueblo. Expresan  temor, terror a no se qué, por parte de quienes formaban las colas para las "ofertas" gobierneras; a  las fotos de mi modesta cámara fotográfica. Y también susto por mi parte, a que me la arrebataran y, lo confieso, miedo también a que me agredieran, en medio de ese desbarajuste.

Caracas, 21 de noviembre de 2013

jueves, 25 de julio de 2013

EL LAMENTO DEL POETA EN EL 446 ANIVERSARIO DE CARACAS


     No podría yo, por más que quisiera, explicarle a quien no haya vivido
o pasado una temporada en Venezuela, las vicisitudes que actualmente atravesamos quienes  la habitamos. Estas resultan incomprensibles en un país productor de petróleo. Nos hemos convertido en la tierra de las paradojas. Exportamos además mucho petróleo e importamos la mayor parte de los rubros básicos, porque no producimos casi nada hoy en día. Y todo porque el gobierno nacional, desde hace quince años, sigue una política económica equivocada que nos hunde cada vez más en la más absoluta pobreza. Reina la escasez.
CALLES DE ANTIMANO, MUNICIPIO LIBERTADOR
     Aunado a este problema vemos cómo Caracas y las ciudades del interior del país sufren un deterioro cada vez mayor: calles rotas, falta de electricidad tanto en los hogares como en las autopistas; la inseguridad impera en las calles y en las puertas de nuestras casas, y por si fuera poco, también andan muy mal parados los servicios de salud pública. Y todo porque el gobierno desde hace quince años persigue una revolución  socialista bonita que ni es hermosa, ni ellos la comprenden. Tienen como paradigma a Cuba, un país, que a diferencia del nuestro - y por generaciones- ha olvidado el verdadero significado de la Democracia. 

     Durante los cuarenta años que duró la nuestra en Venezuela, que yo recuerde, jamás tuvimos escasez y casi no se conocía la palabra inflación. Naturalmente que había muchos problemas. La corrupción ha existido siempre, pero jamás con la desfachatez con  la que se pasea ahora ella por Venezuela y el mundo.
HOTEL HUMBOLDT EN LA CIMA DE EL AVILA
     Caracas  fue una metrópoli muy bonita, dada su caprichosa topografía. El valle donde está nuestra capital yace a los pies de El Avila, montaña perteneciente a la Cordillera de la Costa,  que nos separa del mar. Esta hermosa Metrópoli siempre estuvo bien mantenida  por sus gobernantes en el pasado. Pero, lamentablemente ahora luce descuidada.

   Hoy, hace 446 años de la fundación definitiva de Caracas, por Diego de Losada, el 25 de julio de 1567. Triste aniversario para la cumpleañera  en estos casi cuatro siglos y medio de vida.

      Caracas tardó en expandirse. Al respecto dice Luis Alberto Paúl –mi padre- lo siguiente, en su libro “CARACAS. Una visión panorámica desde su fundación hasta nuestros días”, (Ediciones de la Dirección de Información y Relaciones Públicas de la Gobernación del Distrito Federal, Caracas, 1983…” ) en la Segunda Parte. Pág. 21: “1940 -1983   La transformación urbanística de Caracas –ciudad estacionaria en este sentido hasta la desaparición de la dictadura de Juan Vicente Gómez –fines de 1935- parte de la década de los años cuarenta, cuando el país, libre ya del despótico sistema de gobierno que aquél había impuesto durante veintisiete años, comenzó a respirar aires democráticos. …”Y en la pág. 26 del mismo libro en"El Este, otra Caracas", acota lo siguiente: “Hacia el Este se orientó desde 1936 el crecimiento de la ciudad. En 1950 este desarrollo obligó a crear el Area Metropolitana, cuyos 336 kilómetros cuadrados cubre el valle de Caracas y la población del Distrito Sucre del Estado Miranda…” Y así Caracas continuó su desarrollo urbanístico.


   Por otra parte, Rosángel M. Avarez,  investigadora de la Universidad Simón Bolívar, en su trabajo: "Caracas: una ciudad de múltiples indefiniciones" (CONHISREMI, Revista Universitaria de Investigación y Diálogo Académico, vol. 5, No. 3, 2009), acota lo siguiente: "La ciudad de Caracas está definida como una unidad espacio de base jurídica compleja y superpuesta, donde coexiste una diversidad de autoridades ejecutivas (Gobernadores y Alcaldes) de distintos niveles de Gobierno y diferentes entidades (Distrito Federal y Estado Miranda, en medio de una indefinición de ámbito político administrativo..."

    Sumemos a esta complejidad, la de carácter político administrativo como lo es el que la Gobernación del Estado Miranda no reciba a tiempo el Situado Constitucional que les corresponde para que su Gobernador, Henrique Capriles Radonski, lo distribuya entre los municipios mirandinos. Esto afecta en forma directa a Chacao, Baruta, Sucre y El Hatillo, que junto al Municipio Libertador conforman la Gran Caracas, como se denomina hoy a nuestra ciudad capital. Sin embargo, el Municipio Libertador no se incluye en este grupo, como tampoco ninguno de los estados afectos al régimen.  A ellos les llega a tiempo su correspondiente Situado Constitucional.
CHACAO Y ALTAMIRA, ESTADO MIRANDA

     Tanto el Alcalde Metropolitano como los alcaldes de los municipios mirandinos  realizan verdaderos milagros para tenerlos bien dotados y hermosos con lo poco que reciben. Sin embargo,  las autopistas que unen la Gran Caracas no están mantenidas como debieran por el gobierno nacional, a quien le compete esta responsabilidad, como tampoco vela como debiera, por la seguridad ciudadana y la salud pública .
 Quizás después de leer estas reflexiones, comprendamos mejor el lamento del poeta venezolano,  Félix A. Espejo Padrón, por su ciudad, Caracas. Hace unos días, América Ratto y yo, visitamos a este gentil abogado, locutor y actor, en su local del Centro Comercial Santa Fe, cuando fuimos a comprar unas películas. En medio de una amena conversación sobre los temas y actores de los films, nos habló de su producción literaria y amablemente nos obsequió su bello Poema "MI CIUDAD", autorizándonos a publicarlo en la red. Disfrútenlo, amigos, pues es muy hermoso.


¡Y LO PUBLICO HOY, EN EL 446 ANIVERSARIO DE LA FUNDACION DE LA ANTIGUA SANTIAGO DE LEON DE CARACAS, A VER SI ALGUIEN DEL GOBIERNO SE CONDUELE DE  ESTA BELLA Y OLVIDADA CUMPLEAÑERA Y LE HACE UN LINDO REGALO, PUES SE LO MERECE!
                                        
El poeta Félix A. Espejo Padrón, nos dedica su poema "MI CIUDAD" y autoriza
su publicación. (FOTO: MPG)

                                             MI CIUDAD
 

                                Fui a pasear por mi ciudad
                                Llamada un día "La Sultana",
                                Y de llorar tuve ganas 
                                Al verla tan descuidada,
                                Sin encontrar la verdad
                                Y adivinar el motivo,
                                De que exista tanto olvido
                                En Caracas, mi ciudad.

                                Sus calles llenas de huecos,

                                Sus aceras destrozadas,
                                Sus casas no están pintadas
                                Lo que otrora era un suceso,
                                Por que a sus autoridades
                                No les importa el progreso,
                                Por lo que creo que es por eso
                                Que a pasear ya nadie sale.

                                Ya no hay parques donde ir

                                Todos desaparecieron,
                                Para los que no vivieron
                                Cuando se podía salir,
                                No saben lo que es vivir
                                En una ciudad hermosa,
                                Donde había gente dichosa
                                Que se sabía divertir.

                                Ahora llegó la violencia,

                                Ya no existen los vecinos,
                                Aquellos seres divinos,
                                Llenos de amor y decencia,
                                Prestos en todo momento,
                                Cuando surgía una emergencia
                                A ayudar con su presencia,
                                Solucionando el evento.

                                                       F. Espejo 


  

                                                           31-05-2013

IMAGENES DE CARACAS: WEB

lunes, 10 de junio de 2013

¡UN TESORO ESCONDIDO!



        Para asombro de muchas personas en el mundo  nuestra escasez ocupa los titulares de los medios de comunicación y las redes sociales, dando cuenta de las vicisitudes que pasamos los venezolanos en relación a la inflación y al desabastecimiento de alimentos y  productos básicos. Pero ahora, para bochorno nuestro ¡Hasta falta el papel tualé! Hacemos verdaderas excursiones de un sitio a otro para encontrarlos. La carencia de este último rubro es inconcebible en cualquier país del mundo civilizado. Esta tragedia obedece a la errada política económica que impera en Venezuela  desde hace ya casi quince años- Se nos quiere convertir en un clon de Cuba, con el horrible modelo de la "revolución bonita" castro comunista. Es decir, a una total involución. Pero ya vendrán tiempos mejores, pues los cuarenta años de Democracia,  con sus virtudes y defectos, los llevamos los venezolanos en el alma, el espíritu y en el tuétano. ¡Y no nos  dejaremos robar ni nuestra soberanía ni nuestra libertad!

      En mi infancia escuché y luego repetí a los niños de mi familia, aquel juego, en el que tomándoles un bracito les decía: "Aquí no se come carne, ni aquí, ni aquí... sino  solamente aquí", y al señalar la axila les hacía cosquillas. Sólo que ahora  en Venezuela no se come ni carne, ni pollo, ni harina pan, sino solamente en las mesas bien surtidas de la boliburguesía, sin que a ellos les lleguen las cosquillas de la escasez en todo el proceso digestivo, incluyendo la etapa final. 


       A propósito de esta insólita situación, la semana pasada me fui a realizar unas compras al Excesior Gama, supermercado usualmente bien abastecido, pero que ahora, al igual que los demás, no escapa a la escasez antes señalada. Inicié mi recorrido por los pasillos enumerados con los productos, y al llegar al del papel tualé, me encontré con una sorpresa: los anaqueles estaban vacíos. No podía creerlo. Dos días antes también había estado allí y tampoco había encontrado papel higiénico, sin embargo, los estantes estaban "rellenos" estratégicamente con rollos de papel de cocina.  Bajo el impacto de la sorpresa, me fui a tomar un mocaccino en el área del restaurante. Pensaba en la terrible paradoja que vivíamos. ¡Tanto petróleo y tanta carencia!

    Luego tomé mi carrito para realizar las compras de lo que encontrara, de lo que hubiera, pues en estos momentos no se puede hablar de lo que necesitamos. De pronto, en el pasillo de artículos de limpieza alcancé a ver debajo del último anaquel, algo así como ¡UN ROLLO DE PAPEL TUALE! Bajo los efectos de la  sorpresa me dirigí al lugar y tomé una de las escobas para sacar de sus profundidades, lo que yo imaginaba que era, o en su defecto, un paquete doble de papel de cocina. Podría tratarse de un espejismo. Era posible. Entonces con el palo saqué el misterioso bulto. Confirmó mis sospechas lo que con mucho esfuerzo de mi parte, pescó la escoba: ¡Un paquete de cuatro rollos de papel higiénico! Rápidamente  lo metí en el carrito.  Pensé que alguien lo había escondido, también era posible que  se le hubiera caído a alguien, por supuesto, sin darse cuenta,  y  el preciado rollo hubiera ido a parar allí. 


     Contenta con mi providencial hallazgo continué mi camino. Pronto escuché el comentario de una señora a su esposo. "¡Mira, la señora lleva papel tualé"! Como no me preguntaron, no tuve oportunidad de contarles que, cosa extraña en los días que vivimos,  me había convertido en pirata al encontrarme  al azar  !UN TESORO ESCONDIDO!





IMAGENES: WEB Y FOTOS MPG.