miércoles, 28 de febrero de 2024

AL COMENZAR EL OTOÑO DE 1982, CAMBIÓ MI VIDA. POR ANDREINA MACE


Foto: Perfil de Facebook de Andreina Mace.



Mi querida prima, Andreina Mace, hija de Angel Van der Biest y Reina Galindo de Van der Biest, es Comunicadora Social y Psicóloga. Ella vive en Charleston, Illinois, y me envía como colaboración al blog, una interesante crónica de su vida, que incluye, por supuesto, un lindo romance. Agradezco a Andreina, su aporte al blog, y sin más preámbulos a continuación publicamos  su  hermosa historia personal.

"Andreina Mace
 
Nacida en Caracas, Venezuela
Graduada de Comunicación Social- Mención Prensa en la U.C.A.B. Caracas, Venezuela. Recibió un beca de la Fundación Mariscal de Ayacucho para  estudiar en Estados Unidos, y así obtuvo una Maestría en Comunicación  audiovisual (Master of Arts in Broascasting) en Montclair State College, Upper Montclair, NJ. U.S.A. (1.985)    
Obtuvo otra Licenciatura de Psicología en Ramapo College of New Jersey, Mahwah, New Jersey, U.S.A.
(1993).                                                                               
                                     
Finalizó luego una Maestría en Psicología  en Long Island University. West Chester Campus. NJ. U.S.A. (1.997).
Experiencia Profesional en Consejería y Psicoterapia, con especialización en Terapia Cognitiva-Conductual.
Experiencia Profesional en Consejería y Psicoterapia,con especialización en Terapia Cognitiva-Conductual.
 
Trabajo Profesional:
 
Psicoterapeuta bajo, la Dirección de la Sociedad
Nacional de Esclerosis Múltiple – en el Hospital de Veteranos  en la ciudad de Nueva York, U.S.A. (1999-2001).
Estuvo a cargo de la dirección y supervisión  de Grupos de Apoyo Bilingüe (Inglés- Español) para personas que,como ella – sufren de esta dolencia que es una enfermedad crónica y autoinmune, en ocasiones incapacitante que ataca al sistema nervioso central (SNC).
Así mismo,  publicó artículos en español en “Conexión Hispana” – revista divulgada por la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple, para  facilitar el acceso al cuidado de calidad, para personas de habla hispana en New York.  
Coordinadora de la Asociación para Ciudadanos con Discapacidad Mental. New York, New York. (12/15/97-01/16/98)
Evaluación Psicológica y Tratamiento de Clientes.
Incluye Psicoterapia y Consejería para solucionar problemas.
Refugio de Familias en Rockland, Spring Valley, New York.

Administradora de Casos de Abuso Doméstico.(12/89-09/92)
Consejería de víctimas de violencia doméstica.
Asociación para Retardados Mentales, Elmwood Park, N.J.
Supervisora de Taller (1/89-12/89)
Supervisión y Consejería para trabajadores con retardo mental,
Empleos relevantes antes del cambio de profesión.
Publicidad República. (4/77-12/78)
Instituto Nacional de Puertos.(2/78-2/79) Caracas,
Venezuela.   
Posición: Periodista.
Diario de Caracas.(2/80-4/81)
Caracas, Venezuela.
Idiomas: Inglés y Español.

OTRAS ACTIVIDADES PROFESIONALES:
A.C.R.M.D. Asociación para Ciudadanos con Discapacidad Mental Evaluación Psicológica y Tratamiento de Clientes. Incluye Psicoterapia y Consejería para solucionar problemas. Coordinadora de clientes en la Asociación para Ciudadanos con Discapacidad Mental. New York, New York. (12/15/97-01/16/98)                                                      
Refugio de Familias en Rockland, Spring Valley, New York. Administradora de Casos de Abuso Doméstico.
Consejería de víctimas de violencia doméstica. (12/89-09/92) . 
Asociación para Retardados Mentales, Elmwood Park, N.J. Supervisión y Consejería para trabajadores con retardo mental, Supervisora de Taller (1/89-12/89).
 

AL COMENZAR EL OTOÑO DE 1982, CAMBIÓ MI  VIDA  

In the big city
Cómo y porqué llegué a los Estados Unidos. Hoy recuerdo que hace 41 años, era el día 3 de Septiembre de 1982 cuando empaqué toda mi ropa- y todos mis suéteres por el frío que me esperaba en el Norte. Además todos mis pantalones, vestidos, camisas, ropa interior, etc., etc. y no se qué más en una o dos maletas, maletines, carteras, fotos y mi guitarra Española. También este equipaje estaba lleno de temor, alegría, valor, dudas y recuerdos que me acompañaron durante un viaje que- sin saberlo, duraría hasta el día de hoy. Son bonitos recuerdos que comparto ahora con mi inesperado AMOR, hoy mi esposo John por lo que doy gracias a Dios y como dice la canción “SORPRESAS TE DA LA VIDA”.
 
Quería marcharme de Venezuela- mi bella Patria a la que recuerdo con nostalgia y amor, para así huir de mis recuerdos.  Ese fue un período crucial en mi vida por dos razones: quería escapar del mayor dolor que he sentido y aún siento, por la ausencia de mi bella mamá- cuyo nombre ”Reina” era el indicado para ella por ser bella y dulce por dentro y por fuera. La segunda razón fue que le había pedido el divorcio a mi entonces marido, quien estuvo de acuerdo con la separación.
¡Eso fue un alivio ! ¡Y una ironía! 
Después de esta tormenta, busqué la calma por lo que aún pienso que la mejor idea era huir, y marcharme lejos. Ah!  Todo sería nuevo y emocionante! Necesitaba decirle a alguien lo que estaba experimentando, por lo que decidí plasmar en un papel todo lo que pensaba y sentía para desahogarme. Fue cuando me di cuenta de que escribir era como un bálsamo que actuaba como terapia, puesto que al expresar lo que me perturbaba en ese momento, no solo me relajaba sino que después al releerlo, tomé conciencia de que lo mejor era marcharme a otro país donde no conociera nada ni a nadie. Es como quien al mirar a una montaña desde lejos, ésta le parece pequeña y fácil de escalar.
 

Para hacer más corta la historia, fue entonces cuando en 1982, pude continuar mis estudios de Comunicación Social en los Estados Unidos - gracias a una Beca otorgada por la Fundación Mariscal de Ayacucho. Así, obtuve una  Maestría en Comunicación Audio Visual, en Montclair State College, Upper Montclair, NJ. U.S.A. (1.985).
                                                                                             
Cuando ya estaba adaptándome a mi nueva vida- y al correr del tiempo, un hombre dulce y atractivo (5 años menor que yo), con quien salía desde hacía solo nueve meses atrás, inesperadamente me hizo una pregunta: “ Would you Marry me? ” Yo entendí lo dijo en Inglés. Pero no sabía la respuesta. ¿Qué dice? ¿ Me propuso matrimonio? ¿Cómo? ¿Y mi papá, familia y amigos? Quedarme a vivir en U.S.A.? NO SE!.  Contesté temerosa:” I don’t know.”
En 1987 me casé con John en Venezuela para regresar a vivir en los Estados Unidos. Nos mudamos a vivir en New Jersey, y al poco tiempo de buscar trabajo, conseguí un empleo en Baby Steps. Se trataba de un Galpón en el que el trabajo consistía en recolectar mercancías para distribuirlas en tiendas de ropa de bebés. Me dije a mi misma, aquí NO importa mi curriculum.
 ¿Y si regreso a Venezuela? -la idea no me dejaba tranquila, y pensé “ Si bien es aceptable que alguien se arrepienta por lo que hizo, es mejor que lamentarse por lo que dejo de hacer”. Si no lo intento nunca sabré que lo que pudo haber pasado. Le hice caso a mi voz interna que me pedía regresar a vivir a Venezuela, y compartir mi experiencia con mi familia, amigos. Era como viajar a ese tiempo cuando todo era como antes de irme. Mi papá estaba feliz por mi regreso, y toda la familia también. Pensé que, como mi esposo John tenía experiencia para trabajar con Seguros, y mi cuñado Iván está trabajando en esta área, seguro que lo ayudará.
¡!!Pero, John NO habla Español !!! ¿Quizá si trabaja en una compañía Americana? ¿Volver a empezar? Las ideas venían una tras otra.                                               
                           
El pensamiento que prevaleció fue: Tengo que encontrar empleo, y cuando conseguí una entrevista en una Agencia de Publicidad. ¡Pensé que  seguramente me contratan! ¿Cómo no? Tengo un Post- Grado, hablo Inglés y Español.
¡Todo va a salir bien!- me dije a mi misma, pero no me dieron el empleo.  ¿Y ahora qué? Más que darle vueltas a lo sucedido, comencé a pensar más bien en mi vida futura. Nuestra vida futura, ahora tenía que pensar en nosotros.
 
Mi voz interior comenzó a hablarme otra vez: Me puse a pensar – emocionalmente, quisiera quedarme.
Pero eso NO sería práctico ni sensato.
Comparé situaciones: si nos quedamos sería para complacer a mi papá y familia, o si nos vamos sería para beneficio de John y complacer a su mamá- Carolina Mace Falivene – descendiente de familia italiana-. ¿Y yo? Yo me puedo adaptar en U.S.A. y regresar a Caracas de visita.  ¡Ah!  Esa fue la decisión de ambos.
Pasó el tiempo, yo ya estaba adaptada a mi nueva vida y decidí terminar una segunda Carrera, con la facilidad de que pude tener equivalencia de varias materias ya aprobadas en estudios anteriores. Así, pasó el tiempo y continué estudiando en el mismo Montclair State College. John y yo nos graduamos en Psicología en Ramapo College of New Jersey, Mahwah, New Jersey. U.S.A. (1993), y para finalizar, completé una Maestría de Psicología en Long Island University en el University West Chester Campus. NJ. U.S.A. (1.997). Mi esposo John Mace continuó sus estudios hasta obtener un Máster y el Doctorado en Psicología.
                                                                                                 
Por mi parte yo comencé con trabajos relacionados en el campo de Psicología Supervisora de Taller (1/89-12/89) Supervisión y Consejería para trabajadores con retardo mental.                                              

Supervisora de Taller (1/89-12/89) Refugio de Familias en Rockland, Spring Valley, New York.
Administradora de Casos de Abuso Domestico.(12/89- 09/92).
Consejería de víctimas de violencia doméstica.
Coordinadora de la Asociación para ciudadanos con Discapacidad Mental. New York, New York. (12/15/97-01/16/98).
Evaluación Psicológica y Tratamiento de Clientes.
Incluye Psicoterapia y Consejería para solucionar problemas.
 
Previamente trabajé como Psicoterapeuta bajo, la Dirección de la Sociedad Nacional de Esclerosis Múlltiple – en el Hospital de Veteranos  en la ciudad de Nueva York, U.S.A. (1999-2001).  Estuve a cargo de la dirección y supervisión  de Grupos de Apoyo Bilingüe (Inglés- Español) para personas que, como yo – sufren de esta dolencia que es una enfermedad crónica y autoinmune, en ocasiones incapacitante que ataca al sistema nervioso central (SNC).
Publiqué artículos en español en “Conexión Hispana”– revista divulgada por la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple, para  facilitar el acceso al cuidado de calidad, para personas de habla hispana en New York. 
                                                                                    
Como esta era la década de 1962- fecha en la que el Internet había iniciado una red global, comencé a indagar en la red sobre la Esclerosis Múltiple  y descubrí -  como yo, existen 2.1 millones de personas en el mundo con esta condición. Al saber que tantas personas afrontaban la misma situación, decidí tomar nota de mis síntomas   “CÓMO VIVIR BIEN CON ESCLEROSIS MÚLTIPLE CONDICIONES SIMILARES - Pasos a seguir cada día”  (Español/Inglés)– en un cuaderno que más tarde se convertiría en mi libro que aparece en su Blog de YouTube, el cual se puede descargar GRATIS- en formato PDF. Se trata de una descripción de este padecimiento y los tratamientos disponibles según el enfoque  de la Medicina Tradicional, Medicina Alternativa , Psiconeuro- immunobilogía, Noesiterapia y  Medicina Holística.                                                
Al correr el tiempo, nos mudamos al Estado de Connecticut y luego al Estado  de Illinois. ¿En el futuro, nos mudaremos quizás a Pennsylvania, o Venezuela?  ¿Quién sabe…? Así fue cómo y qué pasó el día que cambió mi vida y los que vienen. Cuántas personas que vienen aquí- en diferentes circunstancias, se preguntarán ¿qué hago ahora? Yo trato cada día, de vivir lo mejor en mi eterno presente."
                                                    
                                   



IMAGEN: 
WEB                                      

VIDEO:









                                                   
   
         



                                               
























viernes, 23 de febrero de 2024

DANZA NOCTURNA

 

                                                Oscar  Olivares    mageWEB

El sol se retira

a sus habitaciones,

ya tiene sueño.


Comienza la fiesta;

al otro lado del Cielo

 la Música irrumpe.


Un Ángel Sideral

dirige la Orquesta

de las Galaxias.


El viento nocturno

toca el saxofón, y

y el violín, la brisa.


 Luceros febriles,

ajustan la percusión en

la estratosfera.


Danzan la luna

y las estrellas, envueltas

en lindos velos.


Casi al final

llega un invitado,

el Amanecer.


La Humanidad

duerme intranquila, pues

sueña su Porvenir.


Caracas, 23 de febrero de 2024.



martes, 13 de febrero de 2024

MÚSICA SIDERAL

 


La vida florece
en otras latitudes, 
en mil galaxias.

Enciendes tu luz
en nuestros  Universos 
espirituales.

Música sideral
y miríadas de notas
hoy se esparcen

en el Espacio
sobre la superficie
astral, terrena.

Poética y
sutil metamorfosis
de tu persona:

Amor, belleza
de Mágicas  Bondades
y Gracia, que

 riegan jardines
y muros florales 
jamás olvidados.

Tiempos astrales.
Setecientos treinta 
estrellas que hoy

trece de febrero,
tu hermosa existencia
bordan en el Cielo.

Dios te bendiga,
y  también a nosotros 
por tu compañía.

Vives en el Alma,
en la Música, y en
tu Descendencia.



IMAGEN: WEB



Caracas, 13 de febrero  de 2024














domingo, 4 de febrero de 2024

CRISOL DE REMEMBRANZAS

 



Melancolía,
bailas al son de los tiempos. 
Eterno vaivén.

Pasado, presente:
recuerdos asincopados
de dichas, tristezas.

Aceleras o
detienes la danza con
muy breves pausas.

Risas y llantos
se funden en un crisol
de remembranzas

para de nuevo,
cual Ave Fénix, resurgir
hondo en el alma.




Caracas, 4 de febrero de 2024




 


 











    






lunes, 22 de enero de 2024

CUMPLEAÑOS EN LOS SANTOS PREDIOS

 

Mamá hermosa,

tus ojos color miel son

inolvidables.


Con cuánto Amor

aún nos miras, sigues

nuestros caminos.


Madre linda,

hoy celebras Cumpleños

Allá Arriba.


Suenan campanas

de Alegría eterna

en Santos Predios,


mientras en la Tierra

te recordamos con el

Amor inmenso


que nos inspiraste,

siempre a nuestro lado,

hoy en las Alturas.


Es tu Cumpleaños,

regalos de amor y

recuerdos hermosos


queremos ofrecerte

como en el pasado,

con fiestas terrestres.


También oraciones

y Misa en tu Honor,

Madre  siempre bella.


Dios y la Virgen

bendigan tu alma y

tu descendencia.


Caracas, 22 de enero de 2024




En la foto, mi Mamá, Dora Galindo de Paúl,  rodeada de Andreina Elena Blanco Flores, Andreina De Stefano Paúl y  Emiliana y Andrea Alvarez De Stefano. Caracas, 1995.




sábado, 23 de diciembre de 2023

UN MISTERIOSO AGUJERO





Una tarde Martina jugaba junto a sus hermanos y primos en el patio trasero de la casa.Disfrutaban de la vacaciones navideñas. Luego, cansados  y sudorosos se sentaron a descansar   un rato. Como ya se acercaba la Navidad, la conversación giró en torno a lo que le habían solicitado al Niño Jesús o a Santa para Nochebuena.

         -Yo pedí una patineta –dijo Nicolás.

         - Y yo una caja de pinturas al óleo - expresó Emiliana, mientras se tomaba un refresco.

         -Yo un muñeco orinón- terció Mariela.

         - Pues yo les pedí al que pudiera, el Niño o Santa, una bicicleta –  agregó Eugenia.

 Como Martina permaneciera callada escuchándolos, Mariela le preguntó extrañada:

- ¿Y tú todavía no le has escrito a Santa, prima?

- Claro que sí. Hace unos días mi papá se llevó nuestras cartas para enviarlas desde su oficina.

-¿Y qué te van a traer, se puede saber?

- Pues además de algunos cuentos y una muñeca, les dije que me trajeran unos patines rueda libre de acero. Tú sabes,  los Winchester  de primera. con municiones, pues ya los míos están muy viejos y no son tan rápidos. Les dije que no importaba si no me podían traer todo, pero que, por favor,  no se olvidaran de mis patines con municiones- expresó esperanzada.

La chica soñaba con ellos, pues sólo tenía unos  winchester de segunda clase que  reducían la velocidad de sus carreras, durante las patinatas navideñas.

Ese día de la tertulia se hacían las hallacas en  la casa y el olor del guiso se esparcía por todas partes.  Y sucedió que, en uno de los  constantes viajes de la patinadora a la cocina para cogerse las pasitas, su madre tomándola por un brazo le dijo:

- Martina, muchacha, deja ya de comerte las pasitas que después van a hacer falta. Hazme  más bien un favor, en lugar de estar curucuteando en la cocina. Ve a mi cuarto, y en  la última gaveta del  armario busca un rollo de pabilo y me lo traes rápido, que ya se me está acabando y me falta todavía envolver los bollos.

Cuando la niña buscaba el pabilo en la gaveta, su mano tropezó con un paquete  envuelto en papel navideño. “Posiblemente sea uno de los aguinaldos que mami tiene que dar en sus fiestas benéficas”, pensó. Y ya se iba con el encargo, cuando su curiosidad la detuvo. Sacó el pesado paquete, lo palpó, tratando de adivinar su contenido y como no lo consiguió, le abrió con mucho cuidado un huequito al papel. Sus ojos se agrandaron al ver que por él salía una rueda de patín ¡con municiones! Feliz con el hallazgo, comenzó a girar la rueda una y otra vez, hasta que la voz de su madre la sobresaltó:

- Martina, apúrate y tráeme el pabilo que lo necesito ahora, no mañana.

- Sí, mami, ya voy, ya voy- contestó azorada , pues conocía el tono de voz materno, cuando ella desobedecía,  así que, apresurada,  volvió a guardar el atractivo envoltorio en el mismo lugar en el que lo había encontrado. Pero sucedió que cada vez que se presentaba la oportunidad, la chica cuidaba que nadie la viera, e iba al armario de su madre, sacaba  el maravilloso paquete  para admirarlo y darle vueltas a la ruedita. Mientras ésta giraba y giraba, ella sentía una profunda envidia del destinatario. “Quizás se trate del regalo a un hijo de una amiga de mi mamá o uno de sus tantos ahijados”.

Pasaron los días y llegó la tan ansiada Nochebuena, y con ella, la cena navideña.  Los niños, engalanados para la feliz ocasión recibieron junto a sus padres, a los familiares y amigos. Los parientes llegaron cargados de regalos que colocaron al pie del árbol de Navidad o junto al pesebre. Luego, se sirvió la cena en la que las hallacas, el pernil, la ensalada de gallina y el  dulce de lechosa hicieron las delicias de todos.

 Más tarde vino la parte más emocionante de la noche: se cantaron villancicos al Niño Jesús, para celebrar su nacimiento, y se intercambiaron  los presentes. Los niños  corrían y jugaban, cuando de pronto escucharon emocionados que sus padres los  llamaban  para anunciar la próxima visita celestial, mientras tintineaban las copas con los cubiertos. 

- Hijos míos, se acerca la llegada de Santa, así que a la cama. Si él ve alguno de ustedes despierto, pasa de largo sin dejar sus regalos. Como ya saben él acompaña al Niño Jesús y lo ayuda en el reparto navideño, pues hay muchos niños en el mundo, así que como tienen más trabajo, también tienen prisa en su recorrido- ¡Así que a  dormir, pues, que ya se acercan!

¿Por dónde van  ellos ahora, mami? – preguntó ansiosa Emiliana.

-  Si salieron esta mañana de Europa, según mis cálculos, esta tarde llegaron a Venezuela. Así que ya deben estar en Caracas-  dijo la madre al mirar  su reloj pulsera. Recuerden que los trineos son muy veloces. Última llamada! ¡A la cama todos, niños!

      Esta vez la prole obedeció de inmediato la orden materna para evitar que los tan esperados visitantes los encontraran despiertos.A la mañana siguiente, la algarabía infantil, despertó  a los padres.

- ¡Vino el Niño!

- ¡Vino Santa!

Los más pequeños observaron emocionados los regalos al pie de la cama. Luego los tocaron para comprobar que todavía conservaban el frío de las nubes, además del aroma celestial. Por último se abalanzaron sobre ellos para romper las envolturas.

Martina no podía creer que le hubieran traído tantos obsequios. “Gracias, Santa. Gracias, Niño Jesús. Les prometo que el próximo año me portaré mejor”, pensaba mientras  abría los paquetes y organizaba frente a ella los cuentos, la muñeca y el juego de damas chinas. Entonces, muy entusiasmada, procedió a abrir el siguiente paquete. Esperaba ansiosa que el Niño Jesús no se hubiera olvidado de sus patines.

 Y sucedió que al hurgar entre el montón de regalos, extrajo uno pesado,  envuelto en un papel navideño algo sucio, -producto quizás del largo viaje estelar-, arrugado y, para su sorpresa, con un misterioso agujero.

 

 


Imágenes: WEB.

Myriam Paúl Galindo © Caracas, 1992, 2009, 2023.


sábado, 25 de noviembre de 2023

ÓRDENES SON ÓRDENES (Publicado en: https://uncuentoentreamigos.blogspot.com)

 





Episodio basado en el desastre del Sesostris, durante la Segunda Guerra Mundial

Corría el año 1939 y había estallado ya la Segunda Guerra Mundial. Yo formaba parte de la tripulación del buque “Sesostris”, como Oficial de Máquinas. Nuestro vapor, a pesar del reciente conflicto bélico, desafiaba el peligro que significaba surcar un océano infectado de submarinos aliados, cargando y descargando mercancía en los puertos registrados en agenda.
Una vez navegábamos por el Caribe, justamente muy cerca de las costas venezolanas, con nuestro cargamento de asfalto, madera, cacao y café, cuando comenzaron a asediarnos los barcos ingleses y franceses, como si fueran piratas. Temían que hubiésemos asistido a naves enemigas. Todas estas dificultades, en circunstancias tan peligrosas, entorpecieron nuestro trabajo y pensar en regresar a Alemania se hizo imposible. Tuvimos información de que seis barcos italianos se encontraban en la misma situación que nosotros. Entonces nuestro capitán, al igual que lo hicieron los de las naves italianas, solicitó refugio en Venezuela por tratarse de un país neutral. Tal petición fue aceptada por el gobierno de turno, con instrucciones precisas de seguir rumbo hacia Puerto Cabello, región ubicada en la costa central de Venezuela.
Dadas las particulares circunstancias de nuestra llegada al puerto, nuestra adaptación al lugar no resultó fácil. Había problemas de toda índole. Las noticias de los avances enemigos nos inquietaban y nuestras victorias nos animaban. Me sentía muy angustiado al no tener noticias inmediatas de mi familia. El dinero comenzó a escasear: no teníamos manera de obtener nuestro sueldo. Fueron momentos muy difíciles para la tripulación del Sesostris. Providencialmente el gobierno venezolano, en un gesto de solidaridad, se comprometió a pagar la remuneración de los oficiales y subalternos, mientras estuviéramos en calidad de refugiados. Esta actitud del gobierno venezolano fue celebrada con júbilo por nosotros.
Nuestra suerte aumentó, gracias a Dios, con la recepción que nos hizo la colonia alemana en Puerto Cabello, cuando atracamos en el puerto. Muchos de nuestros compatriotas eran prósperos comerciantes, y nos ofrecieron su ayuda para cualquier cosa que necesitáramos.
El tiempo fue pasando, y mientras tanto, yo realizaba pocas actividades profesionales a bordo. Me dediqué a la talla de la madera y a la elaboración de barcos célebres, hobby que, al igual que a mis compañeros, me llevaba buena parte de un tiempo forzosamente libre.
Aunque echaba de menos Hamburgo y, sobre todo a mi familia, poco a poco me fui acostumbrando a mi nueva vida. Puerto Cabello era una ciudad acogedora, y su gente, increíblemente cálida. Hice amigos y conocí algunas chicas con quienes ocasionalmente salí al cine o a un concierto. Otras veces me reunía con mis compañeros para tomarnos unas cervezas, o también perdernos por las callejuelas de la ciudad en busca de placer.
Pasaron entonces casi dos años, en medio de las vicisitudes de la guerra, hasta que un buen día el destino quiso que conociera a Gertrudis. Sucedió una tarde, cuando visité el Club Unión. Había sabido por uno de mis compañeros que se organizaba un bazar navideño, y existía la posibilidad de vender nuestras artesanías durante el evento. Entonces, sin dudarlo, tomé una muestra de mi trabajo y me dirigí a la oficina administrativa del club. Me recibió una bellísima chica. Era la Administradora del club. Me dirigí a ella diciéndole, mientras le extendía la mano:
-Buenas tardes, señorita, soy Klaus Leihnert, Oficial de Operaciones del vapor Sesostris. Mis compañeros de a bordo me informaron que pronto se celebrará un bazar navideño. Vengo a informarme si existe la posibilidad de vender en él algunos trabajos de artesanía que hacemos en el barco.
- Mucho gusto,- respondió - mi nombre es Gertrudis Mandel. Tome asiento, por favor.
Me informó que el club abría sus puertas a todas aquellas personas que desearan presentar artesanías y venderlas en el bazar. Luego, me preguntó si había llevado alguna de las mías, y le entregué un timón que había llevado como muestra.
- ¡Qué talla tan linda! –Exclamó sorprendida.
- Gracias, señorita.
- Llámame Gertrudis, Klaus, por favor.
- Está bien, Gertrudis – dije algo nervioso - a bordo tengo otras maquetas y tallas que también le puedo traer para que las vea en otra oportunidad -. Le dije que mis compañeros tenían trabajos similares, y ella me animó a invitarlos a participar en el bazar navideño. Acordamos que mi propia entrega la haría al día siguiente. Como ya finalizaba sus labores, la invité a tomar un helado en la terraza del club. Me contó que su padre era alemán y su madre venezolana; él comerciante y ella, maestra. Me dijo, además, que había estudiado comercio en un instituto local, y que, desde hacía un año, trabajaba en el Club Unión. Nuestra conversación se extendió hasta casi entrada la noche. Luego nos despedimos. Pero me prometí volver a verla.
La organización del bazar sirvió de excusa para encontrarnos con frecuencia. Y luego también, pues la venta de las artesanías fue un éxito. Compartimos almuerzos y cenas en el club. Con frecuencia íbamos a la playa, al cine, a algún concierto; en fin, nos divertíamos, a pesar de los nubarrones de la guerra. Como era de esperar, Gertrudis y yo nos hicimos novios. Nos gustaba leer y escuchar música clásica. Además de intercambiar libros, canjeábamos también clases de alemán por español.
Un día que nos bañábamos en la playa, ante la fogosidad de nuestros encuentros, cada vez más apasionados, le propuse matrimonio. Yo ignoraba, dada nuestra situación de refugiados, cuándo se produciría el regreso a Alemania; por eso quizás, deseaba casarme pronto con ella. Además, estaba muy seguro de mi amor por Gertrudis. Así que le propuse matrimonio un día en la playa. Al principio ella me dijo que casarnos en ese momento resultaba un poco apresurado, pero la convencí de que mi amor por ella no disminuiría nunca, y como ella también estaba muy enamorada de mí, al fin aceptó. Así que ese día, sin más dilación, fijamos la boda para los primeros días de enero del año siguiente. Con la ilusión de formar pronto mi propia familia, mi tristeza disminuyó durante las fiestas de fin de año al recordar a los míos en Hamburgo. Mi novia y yo esperábamos ansiosos el Año Nuevo.
Nos casamos, como acordamos, a principios de 1941. Nunca vi una novia más linda que la mía. Debido a los tiempos que corrían, sólo hubo una celebración muy íntima. Ambos éramos demasiado afines como para poner en duda la felicidad que nos esperaba. Nuestra compatibilidad de pareja fue total. Siempre nos sobró la pasión a la hora de la entrega mutua: cálida, hermosa, sin reservas. Y, sobre todo, constantemente renovada.
Una tarde paseábamos por la playa, y observábamos a lo lejos los barcos atracados en el muelle del puerto. En el Sesostris ondeaba la bandera alemana con la esvástica.
Abracé entonces a Gertrudis y le dije emocionado que pronto, cuando terminara la guerra, nos iríamos para Alemania los dos solitos. Al escuchar mis palabras, me dijo que ir los dos solos era imposible, pues ya éramos tres. Mi alegría no tuvo límites y la zarandeé en el aire, mientras giraba como loco. La cubrí de besos y arena.
Una noche nos encontrábamos cenando mi mujer y yo en casa, cuando llegó Reiner Schmidt, un colega. Lucía agitado. Nos dijo que el Capitán Ziegler, había convocado a la tripulación a una reunión urgente esa misma noche, a bordo del Sesostris. Así que debíamos apurarnos. Mi mujer me miró alarmada. Traté de calmarla, recordándole su estado, y le aseguré que estaría de regreso lo más pronto posible. Pero ella, haciendo caso omiso de mis palabras, estalló en llanto pidiéndome, mientras me abrazaba con fuerza, que no me fuera.
Entonces la separé con suavidad, mientras le decía con firmeza:
-No puedo, mi vida. Lo sabes bien: órdenes son órdenes.
Cuando el Capitán Ziegler entró a la Sala de Conferencias, se dirigió a nosotros con voz clara y firme, mientras los músculos de la mandíbula se le dibujaban bajo la piel. Nos informó que el día anterior, 29 de marzo, el presidente de los Estados Unidos, F. D. Roosevelt, había dado una declaración, por la que se ordenaba incautar todos los barcos italianos y alemanes que se encontraban refugiados en puertos norteamericanos. México y Canadá habían tomado la misma determinación.
- Por esta razón el Alto Mando Alemán – dijo firmemente y sin vacilaciones – ha dado órdenes precisas de planificar y coordinar el incendio y el hundimiento del Sesostris para mañana mismo.
A estas palabras siguió un silencio escalofriante. Todos transpirábamos. Nadie se movía. Observé los rostros congestionados de mis compañeros. No podía creer lo que estaba escuchando. La cabeza me estallaba.
Varios equipos formados por ingenieros navales, mecánicos, electricistas y buzos iniciamos las operaciones destinadas al hundimiento del Sesostris. Limpiamos el barco, sacamos la documentación y redujimos a cero las reservas de combustible. Las últimas serían: abrir las válvulas de fondo y prenderle fuego al barco para, finalmente, abandonarlo. Traté de controlar al máximo mis emociones, mientras me dirigía hacia el lugar donde se encontraban las válvulas de fondo. Terminaba ya de abrir la primera, cuando experimenté una fuerte sacudida. Un dolor intenso me recorrió el cuerpo, paralizándome. Caí al suelo. En ese mismo instante me invadió una gran confusión: escuché ruidos extraños; recordé momentos de mi vida; vi a mis padres, a mi mujer y a mi hijo. Luego, sentí una profunda tristeza, sentimiento que, paulatinamente, fue transformándose en una indescriptible felicidad. Entonces empecé a elevarme, a elevarme; y mientras atravesaba billones de estrellas, observé a mis pies, un hermoso y pacífico mundo sin fronteras.

Desperté con el ruido de fuertes golpes. Desguazaban el buque para luego remolcarlo a Isla Larga, cerca de Puerto Cabello. Desde entonces, vivo allí, en las profundidades del Mar Caribe, donde velo por los restos del Sesostris, que, todavía, asoma su popa engastada de corales en una suerte de saludo al mundo. Cuido de la flora y la fauna marina que me rodea; mantengo vivo el recuerdo de aquella hermosa mujer que un día me hizo tan feliz, y protejo a los submarinistas y a los pescadores que me visitan, entre quienes, tal vez, se encuentre sembrada mi propia simiente.

MYRIAM PAUL GALINDO/ Caracas 2008

Cuento finalista en el V Certamen Literario de Pepe Fuera de Borda 2008. Buenos Aires, Argentina.