jueves, 25 de julio de 2013

EL LAMENTO DEL POETA EN EL 446 ANIVERSARIO DE CARACAS


     No podría yo, por más que quisiera, explicarle a quien no haya vivido
o pasado una temporada en Venezuela, las vicisitudes que actualmente atravesamos quienes  la habitamos. Estas resultan incomprensibles en un país productor de petróleo. Nos hemos convertido en la tierra de las paradojas. Exportamos además mucho petróleo e importamos la mayor parte de los rubros básicos, porque no producimos casi nada hoy en día. Y todo porque el gobierno nacional, desde hace quince años, sigue una política económica equivocada que nos hunde cada vez más en la más absoluta pobreza. Reina la escasez.
CALLES DE ANTIMANO, MUNICIPIO LIBERTADOR
     Aunado a este problema vemos cómo Caracas y las ciudades del interior del país sufren un deterioro cada vez mayor: calles rotas, falta de electricidad tanto en los hogares como en las autopistas; la inseguridad impera en las calles y en las puertas de nuestras casas, y por si fuera poco, también andan muy mal parados los servicios de salud pública. Y todo porque el gobierno desde hace quince años persigue una revolución  socialista bonita que ni es hermosa, ni ellos la comprenden. Tienen como paradigma a Cuba, un país, que a diferencia del nuestro - y por generaciones- ha olvidado el verdadero significado de la Democracia. 

     Durante los cuarenta años que duró la nuestra en Venezuela, que yo recuerde, jamás tuvimos escasez y casi no se conocía la palabra inflación. Naturalmente que había muchos problemas. La corrupción ha existido siempre, pero jamás con la desfachatez con  la que se pasea ahora ella por Venezuela y el mundo.
HOTEL HUMBOLDT EN LA CIMA DE EL AVILA
     Caracas  fue una metrópoli muy bonita, dada su caprichosa topografía. El valle donde está nuestra capital yace a los pies de El Avila, montaña perteneciente a la Cordillera de la Costa,  que nos separa del mar. Esta hermosa Metrópoli siempre estuvo bien mantenida  por sus gobernantes en el pasado. Pero, lamentablemente ahora luce descuidada.

   Hoy, hace 446 años de la fundación definitiva de Caracas, por Diego de Losada, el 25 de julio de 1567. Triste aniversario para la cumpleañera  en estos casi cuatro siglos y medio de vida.

      Caracas tardó en expandirse. Al respecto dice Luis Alberto Paúl –mi padre- lo siguiente, en su libro “CARACAS. Una visión panorámica desde su fundación hasta nuestros días”, (Ediciones de la Dirección de Información y Relaciones Públicas de la Gobernación del Distrito Federal, Caracas, 1983…” ) en la Segunda Parte. Pág. 21: “1940 -1983   La transformación urbanística de Caracas –ciudad estacionaria en este sentido hasta la desaparición de la dictadura de Juan Vicente Gómez –fines de 1935- parte de la década de los años cuarenta, cuando el país, libre ya del despótico sistema de gobierno que aquél había impuesto durante veintisiete años, comenzó a respirar aires democráticos. …”Y en la pág. 26 del mismo libro en"El Este, otra Caracas", acota lo siguiente: “Hacia el Este se orientó desde 1936 el crecimiento de la ciudad. En 1950 este desarrollo obligó a crear el Area Metropolitana, cuyos 336 kilómetros cuadrados cubre el valle de Caracas y la población del Distrito Sucre del Estado Miranda…” Y así Caracas continuó su desarrollo urbanístico.


   Por otra parte, Rosángel M. Avarez,  investigadora de la Universidad Simón Bolívar, en su trabajo: "Caracas: una ciudad de múltiples indefiniciones" (CONHISREMI, Revista Universitaria de Investigación y Diálogo Académico, vol. 5, No. 3, 2009), acota lo siguiente: "La ciudad de Caracas está definida como una unidad espacio de base jurídica compleja y superpuesta, donde coexiste una diversidad de autoridades ejecutivas (Gobernadores y Alcaldes) de distintos niveles de Gobierno y diferentes entidades (Distrito Federal y Estado Miranda, en medio de una indefinición de ámbito político administrativo..."

    Sumemos a esta complejidad, la de carácter político administrativo como lo es el que la Gobernación del Estado Miranda no reciba a tiempo el Situado Constitucional que les corresponde para que su Gobernador, Henrique Capriles Radonski, lo distribuya entre los municipios mirandinos. Esto afecta en forma directa a Chacao, Baruta, Sucre y El Hatillo, que junto al Municipio Libertador conforman la Gran Caracas, como se denomina hoy a nuestra ciudad capital. Sin embargo, el Municipio Libertador no se incluye en este grupo, como tampoco ninguno de los estados afectos al régimen.  A ellos les llega a tiempo su correspondiente Situado Constitucional.
CHACAO Y ALTAMIRA, ESTADO MIRANDA

     Tanto el Alcalde Metropolitano como los alcaldes de los municipios mirandinos  realizan verdaderos milagros para tenerlos bien dotados y hermosos con lo poco que reciben. Sin embargo,  las autopistas que unen la Gran Caracas no están mantenidas como debieran por el gobierno nacional, a quien le compete esta responsabilidad, como tampoco vela como debiera, por la seguridad ciudadana y la salud pública .
 Quizás después de leer estas reflexiones, comprendamos mejor el lamento del poeta venezolano,  Félix A. Espejo Padrón, por su ciudad, Caracas. Hace unos días, América Ratto y yo, visitamos a este gentil abogado, locutor y actor, en su local del Centro Comercial Santa Fe, cuando fuimos a comprar unas películas. En medio de una amena conversación sobre los temas y actores de los films, nos habló de su producción literaria y amablemente nos obsequió su bello Poema "MI CIUDAD", autorizándonos a publicarlo en la red. Disfrútenlo, amigos, pues es muy hermoso.


¡Y LO PUBLICO HOY, EN EL 446 ANIVERSARIO DE LA FUNDACION DE LA ANTIGUA SANTIAGO DE LEON DE CARACAS, A VER SI ALGUIEN DEL GOBIERNO SE CONDUELE DE  ESTA BELLA Y OLVIDADA CUMPLEAÑERA Y LE HACE UN LINDO REGALO, PUES SE LO MERECE!
                                        
El poeta Félix A. Espejo Padrón, nos dedica su poema "MI CIUDAD" y autoriza
su publicación. (FOTO: MPG)

                                             MI CIUDAD
 

                                Fui a pasear por mi ciudad
                                Llamada un día "La Sultana",
                                Y de llorar tuve ganas 
                                Al verla tan descuidada,
                                Sin encontrar la verdad
                                Y adivinar el motivo,
                                De que exista tanto olvido
                                En Caracas, mi ciudad.

                                Sus calles llenas de huecos,

                                Sus aceras destrozadas,
                                Sus casas no están pintadas
                                Lo que otrora era un suceso,
                                Por que a sus autoridades
                                No les importa el progreso,
                                Por lo que creo que es por eso
                                Que a pasear ya nadie sale.

                                Ya no hay parques donde ir

                                Todos desaparecieron,
                                Para los que no vivieron
                                Cuando se podía salir,
                                No saben lo que es vivir
                                En una ciudad hermosa,
                                Donde había gente dichosa
                                Que se sabía divertir.

                                Ahora llegó la violencia,

                                Ya no existen los vecinos,
                                Aquellos seres divinos,
                                Llenos de amor y decencia,
                                Prestos en todo momento,
                                Cuando surgía una emergencia
                                A ayudar con su presencia,
                                Solucionando el evento.

                                                       F. Espejo 


  

                                                           31-05-2013

IMAGENES DE CARACAS: WEB

jueves, 11 de julio de 2013

EL PAÑUELO AZUL


     Camino y camino y sólo veo el horizonte llanero. Me rodean gamelotes, pero ningún manantial. Mi cantimplora está seca y el sol reverbera. Hace poco me encontré una poza, pero estaba llena de babas, así que sólo me refresqué. ¡Ay, Dios, llevo andando cerca de tres horas y no me he encontrado a nadie! Sólo animalitos entre la maleza. ¡Pero, a lo lejos veo una casa! Acelero el paso, siento mucha sed. Toco la puerta y la abre una muchacha morena.
     -Buenos días - digo quitándome el sombrero.
     -Buen día – responde ella con la puerta a medio abrir.
     -Vengo desde muy lejos y quisiera que, por favor, me regalara un vasito de agua.
     -¡Sí, como no! Pase y siéntese, joven.
     - ¿Sería mucho pedirle que me de un poco de comida? Yo se la pago. Es que me queda mucho camino por delante, y quisiera llevar una reserva.
     - Justamente ahora preparo el almuerzo. Hago un hervidito que puedo compartir con usted.
     Observo a la muchacha que no debe de tener más de veinte años. Lleva un pañuelo marrón atado a la cabeza y  unas argollas plateadas la adornan, escondiéndose a ratos entre en el pelo negro azabache que le cae sobre los hombros.
     -¿Vive sola?
     -No, con mis hermanos que están en la faena.
     Se mueve con gracia, mientras me observa de soslayo. Sopla el fogón, y me trae una pimpina de agua y un vaso de barro.
     -Sírvase la que guste, además debe tener hambre.
     -Muchas gracias, la verdad, es que no quiero molestarla.
     -No es ninguna molestia, señor. ¿Cómo se llama?
     -Juan Luis Zerpa, para servirla. ¿Y usted?
   -Micaela Fuentes- dice sonriendo. Y agrega: falta poco para que esté lista la sopa. Ya le sirvo.
     Mientras espero, el olor que sale del fogón, me abre el  apetito. Observo la humilde vivienda. Una mesa de tabla con cuatro sillas, algunas imágenes de santos en las paredes de bahareque, y al fondo dos habitaciones. Las gallinas y los pollos se oyen en el corral y una se escapa y entra para picotear debajo de la mesa. Ella la espanta y el animalito aletea en medio de una gran algarabía.
     Me sirve un plato de hervido casi rebosante y lo acompaña con casabe. Le pregunto si no almuerza conmigo y me responde que lo hará más tarde, cuando lleguen sus hermanos. Me observa comer y me pregunta si me gusta, si le quedó bueno el hervido. Mi apetito acompaña mi respuesta. No dejo nada en el plato. Me ofrece más, pero no acepto. Un poco de pan o casabe será suficiente para el camino. Luego, me ofrece dulce de higos, y por último una gran taza de café como nunca más he probado otra. Un poco claro, aguarapado y con sabor a papelón. Me cuenta que el próximo año se va a estudiar, porque quisiera llegar a ser alguien importante. Yo le comento que también yo, pues no quiero seguir siendo peón de hacienda, que quiero surgir. 

      Llega la hora de la partida y le voy a pagar, pero ella no acepta; me dice que más bien cuando regrese le traiga un pañuelo azul. Se lo prometo, contento de poder verla otra vez. Me pregunta que cuándo regreso. Le contesto que en un mes. Me mira a los ojos y yo me hundo en la negrura de los suyos. Ambos sonreímos. Me llena la cantimplora y el thermo; también me da un poco de casabe. Beso su mejilla de terciopelo, como despedida. Ella la retira muy azorada. Me acompaña hasta la puerta del jardín.
      Salgo al camino. No puedo quitarme la imagen de Micaela de mi mente y a los pocos pasos me vuelvo para mirarla. Levanto la mano para saludarla antes de partir, pero  al hacerlo, ante mí sólo  se extiende la inmensa llanura iluminada por el sol quemante de la tarde.








Caracas,15 de noviembre de 2012

IMAGENES: WEB

Cuento publicado en http://www.uncuentoentreamigos.blogspot.com


jueves, 20 de junio de 2013

HAIKUS DE LAS CARICIAS Y LAS BATALLAS





Cruzan los mares
mis caricias
y te alcanzan

mientras te duermes
en el sueño profundo
de medianoche.

¡Y te despiertas,
porque sientes mis manos
sobre tu cuerpo!

En la claridad 
lunar vienen desvelos,
sientes mi boca.


También mis manos
acarician suaves lanas,
las de tu pecho.

Y mis pies entre
los tuyos se enredan;
anhelan calor.

Manta humana
que abriga mi cuerpo
¡Cómo calientas!

Mi sangre fluye
al compás de latidos
que yo escucho

en la alfombra
de ese fuerte pecho,
todo tibieza.

Se va la noche,
se acerca el alba
entre batallas.

Venció el sueño
nuestros cuerpos dormidos
y abrazados.


Caracas, 20 de junio de 2013




lunes, 10 de junio de 2013

¡UN TESORO ESCONDIDO!



        Para asombro de muchas personas en el mundo  nuestra escasez ocupa los titulares de los medios de comunicación y las redes sociales, dando cuenta de las vicisitudes que pasamos los venezolanos en relación a la inflación y al desabastecimiento de alimentos y  productos básicos. Pero ahora, para bochorno nuestro ¡Hasta falta el papel tualé! Hacemos verdaderas excursiones de un sitio a otro para encontrarlos. La carencia de este último rubro es inconcebible en cualquier país del mundo civilizado. Esta tragedia obedece a la errada política económica que impera en Venezuela  desde hace ya casi quince años- Se nos quiere convertir en un clon de Cuba, con el horrible modelo de la "revolución bonita" castro comunista. Es decir, a una total involución. Pero ya vendrán tiempos mejores, pues los cuarenta años de Democracia,  con sus virtudes y defectos, los llevamos los venezolanos en el alma, el espíritu y en el tuétano. ¡Y no nos  dejaremos robar ni nuestra soberanía ni nuestra libertad!

      En mi infancia escuché y luego repetí a los niños de mi familia, aquel juego, en el que tomándoles un bracito les decía: "Aquí no se come carne, ni aquí, ni aquí... sino  solamente aquí", y al señalar la axila les hacía cosquillas. Sólo que ahora  en Venezuela no se come ni carne, ni pollo, ni harina pan, sino solamente en las mesas bien surtidas de la boliburguesía, sin que a ellos les lleguen las cosquillas de la escasez en todo el proceso digestivo, incluyendo la etapa final. 


       A propósito de esta insólita situación, la semana pasada me fui a realizar unas compras al Excesior Gama, supermercado usualmente bien abastecido, pero que ahora, al igual que los demás, no escapa a la escasez antes señalada. Inicié mi recorrido por los pasillos enumerados con los productos, y al llegar al del papel tualé, me encontré con una sorpresa: los anaqueles estaban vacíos. No podía creerlo. Dos días antes también había estado allí y tampoco había encontrado papel higiénico, sin embargo, los estantes estaban "rellenos" estratégicamente con rollos de papel de cocina.  Bajo el impacto de la sorpresa, me fui a tomar un mocaccino en el área del restaurante. Pensaba en la terrible paradoja que vivíamos. ¡Tanto petróleo y tanta carencia!

    Luego tomé mi carrito para realizar las compras de lo que encontrara, de lo que hubiera, pues en estos momentos no se puede hablar de lo que necesitamos. De pronto, en el pasillo de artículos de limpieza alcancé a ver debajo del último anaquel, algo así como ¡UN ROLLO DE PAPEL TUALE! Bajo los efectos de la  sorpresa me dirigí al lugar y tomé una de las escobas para sacar de sus profundidades, lo que yo imaginaba que era, o en su defecto, un paquete doble de papel de cocina. Podría tratarse de un espejismo. Era posible. Entonces con el palo saqué el misterioso bulto. Confirmó mis sospechas lo que con mucho esfuerzo de mi parte, pescó la escoba: ¡Un paquete de cuatro rollos de papel higiénico! Rápidamente  lo metí en el carrito.  Pensé que alguien lo había escondido, también era posible que  se le hubiera caído a alguien, por supuesto, sin darse cuenta,  y  el preciado rollo hubiera ido a parar allí. 


     Contenta con mi providencial hallazgo continué mi camino. Pronto escuché el comentario de una señora a su esposo. "¡Mira, la señora lleva papel tualé"! Como no me preguntaron, no tuve oportunidad de contarles que, cosa extraña en los días que vivimos,  me había convertido en pirata al encontrarme  al azar  !UN TESORO ESCONDIDO!





IMAGENES: WEB Y FOTOS MPG.






miércoles, 5 de junio de 2013

IGLESIA ORTODOXA RUMANA DE SAN CONSTANTINO Y DE SANTA ELENA

IGLESIA CRISTIANA ORTODOXA RUMANA DE SAN CONSTANTINO Y SANTA ELENA. 
EL HATILLO.
        


El domingo por la tarde tuvimos la suerte de escapar de las angustiosas noticias sobre inseguridad, escasez e inflación que nos agobian a los venezolanos. Todo  obedeció a la inesperada invitación de una amiga que nos propuso a mi hermana y a mí ir a pasear y a tomar un café en El Hatillo, una pequeña población del Estado Miranda, muy cercana a Caracas. Así que abordando su camioneta, allá nos dirigimos Aurora, mi hermana Norma y yo. Como no pudimos entrar al pueblo - atracción preferida de los caraqueños los domingos- por el tráfico que había,  nos fuimos a visitar los alrededores de La Lagunita,  urbanización aledaña, donde el paisaje era maravilloso. Nos detuvimos en un mirador a tomar fotos. 
     Al reanudar el paseo pasamos por una iglesia preciosa con una arquitectura poco usual por estos lares, gótica y de madera. Estaba abierta y decidimos entrar a verla. Al entrar sentimos que no estábamos en Venezuela, sino en un lugar muy lejano. Y era verdad. Acabábamos de entrar en la Iglesia Cristiana Ortodoxa Rumana de San Constantino y Santa Elena. Todo brillaba dentro del recinto sagrado. Era pequeño, sin bancos. Las paredes estaban cubiertas de pinturas preciosas, incluyendo el techo. A la entrada, una señora vendía íconos religiosos preciosos. 
     En la puerta nos recibió muy amablemente el Párroco, el Padre Vasile          Lungeanu, quien amablemente nos sirvió de guía en el interior del templo. 


     
    Nos mostró las pinturas y el altar con sus relieves plateados de Jesús y la Virgen María entre los ángeles. Detrás, nos dijo , estaba el altar donde se celebraba la misa, los domingos a las 11:a.m. Luego nos mostró los frescos del techo. Más tarde, nos unimos a  un grupo de turistas que llegó en un autobús e hicimos una fila hasta el altar, donde nos esperaba el Párroco. El nos preguntaba nuestro nombre, y de acuerdo a éste, nos decía cuál era nuestro santo patrono. El mío y el de María Aurora, por llamarnos María, nos correspondió la Virgen del Perpetuo Socorro; a mi hermana Norma, le indicó su santo: San Nicola di Bari. Luego de decírnoslo, nos hizo la señal de la cruz con aceite y nos bendijo los íconos del Arcángel San Gabriel, que habíamos comprado a la entrada de la iglesia. También nos dijo que la señal de la cruz, según los ortodoxos, se hacía juntando el pulgar, el índice y el dedo medio que representaban al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. A continuación se doblaban el anular y el meñique, que, a su vez simbolizabanre a Adán y  a Eva. A diferencia de los católicos, la señal de la cruz se hace llevando los dedos de esa forma, pero formando la cruz de derecha a izquierda. 

     Le pregunté al Padre Vasile si había alguna diferencia entre la Iglesia Griega y Rumana y respondió que ninguna. Todas las Iglesias Cristianas Ortodoxas eran la misma. Confieso que, tanto la visita a esta hermosa iglesia, como la explicación agradable y paciente del Párroco, me proporcionaron una gran paz. Por su parte, me contó Aurora, que la señora que estaba a la entrada, encargada de vender los íconos, se le quedó viendo y  de pronto le dijo:- Le voy a cantar y así lo hizo con una bellísima voz de soprano. Aurora, sobrecogida, lo tomó como una Bendición. Norma, mi hermana, no paraba de decirme lo bien y lo relajada que se sentía en ese lugar. Era, me dijo como estar en otro país. Y era cierto: nos encontrábamos en Rumania. Estábamos tan sobrecogidas por la belleza de la Iglesia cubierta de alfombras y sin bancos, lo que me hace pensar que los fieles permanecen de pie- y no como nosotros que nos arrodillamos para adorar a Dios-, pero que igualmente adoran. Tomamos la decisión de volver el domingo próximo a escuchar la misa. Durante mi estadía allí tomé varias fotos del lugar, para recordar tan grata experiencia.
    Encontré en Internet mucha información sobre la Iglesia Ortodoxa Rumana, y sobre todo un artículo muy interesante que escribió Beatriz Cruz Salazar y tituló: "Un pedazo de Rumania se esconde en El Hatillo", (El Universal, 23.05.11). En él, ella narra los orígenes de esta iglesia construida en 1999 por un grupo de rumanos residentes en el país, cuando Irene Sáez era Alcaldesa de Chacao. Les invito a leerlo, pues tanto el Párroco, Vasile Lungeanu, como Mioara Lungeanu dan detalles muy valiosos sobre esta preciosa iglesia ortodoxa rumana. 
    Como pueden observar, no es necesario viajar muy lejos para olvidarse por un momento de nuestra angustiosa cotidianidad caraqueña. La paz se encuentra en la mayoría  de nuestras iglesias católicas, y no católicas, como la que hallamos, en este caso, en la pequeña Iglesia Cristiana Ortodoxa Rumana de San Constantino y de Santa Elena en El Hatillo. El origen de su fundación por fieles ortodoxos rumanos en 1999, se muestra en una gran placa, a la entrada principal del templo. A continuación les ofrezco algunas de las fotos que tomé allí el domingo pasado. Espero las disfruten, pero recomiendo que para apreciar de cerca tanta belleza, no dejen de visitar esta hermosa iglesia personalmente.


     ¡Es realmente una experiencia hermosa, diferente y pacífica que nos proporciona un profundo bienestar tanto al alma como al cuerpo!















Caracas, 3 de junio de 2013
IMAGENES: MPG.

jueves, 9 de mayo de 2013

EL AMOR, SU CONTINUIDAD Y LAS NUEVAS TECNOLOGIAS

    



Tenemos la tendencia natural a repetir aquello que nos gusta; en la medida de lo posible, lo que nos proporciona placer en las diferentes actividades de nuestra vida. Del mismo modo  rechazamos lo contrario. Y el amor es el sentimiento que menos  escapa a ello. Nos gusta amar y sentirnos amados. Necesitamos el contacto físico, comunicarnos con nuestra pareja por cualquier vía -hoy en día facilitada por las redes- pero hacerlo.   Requerimos sentir que el amor se manifiesta, está presente. Continúa.
    Se suscitan durante la relación  amorosa períodos más o menos cortos en los que esta continuidad de la comunicación se interrumpe. Esto, si se prolonga, nos angustia. Necesitamos al ser amado cercano, pero claro está que matizados por períodos breves de separación, que, muy al contrario exaltan el deseo del reencuentro. Pero, no hay que olvidar lo que dice Gibran Jalil Gibran en las dos últimas líneas de su capítulo sobre  El Matrimonio,  en su libro  "El Profeta":

...

"Y estad juntos, pero no demasiado. Porque los pilares del templo están aparte.
Y, ni el roble crece a la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la sombra del roble"...

     Sabio y bello consejo del poeta libanés.  En éste y en todos los aspectos de la vida, prevalece la sensatez, y como me aconsejaba siempre mi madre, cada vez que yo no lo era, "todo con moderación". Y volviendo al tema de la pareja, creo que la comunicación puede ser física, mental o espiritual, pero ella tiene que existir. La ausencia en cualquiera de estos aspectos, tiene que ser breve, como lo confirma la frase popular “lo que los ojos no ven, el corazón enfría”. 

     Sin embargo, muchas veces esta “separación” se aminora, gracias a las nuevas tecnologías. Y, sobre todo, cuando, geográficamente, nos separa la distancia de la persona que amamos. Pero sólo en estos casos, pues lo ideal es el contacto personal y físico, sobre todo, si se vive en el mismo sitio. En este caso, pienso, el abuso de Skype, lejos de fortalecer el amor, lo debilita.

En días pasados conversaba con una amiga sobre el tema, y llegamos a la conclusión de que  recibir noticias de la pareja, o de amigos, siempre constituye una emoción. Hace algunos años, el recibirlas de manos del cartero, portador de  la propia letra de la persona que merecía nuestro afecto, era mucho mayor, pues se leía la letra del ser querido,  se palpaba y, hasta se llegaba  a adivinar sus estados de ánimo de acuerdo al trazo de la letra. Ese sentimiento no  lo sustituye la más moderna tecnología, aunque, quizás verlo a través de Skype produzca en nosotros el fenómeno de la proximidad virtual. En el caso de la pareja, hay mucho de romanticismo, de cercanía y fusión. Cada gesto, cada detalle amoroso de la persona amada nos sacuden el alma y el cuerpo; revirevitalizan el amor. 
Por eso la comunicación y el contacto frecuente son tan necesarios, para el fortalecimiento del afecto en la pareja.  Si éstos fallan, pues se produce el efecto contrario. Jorge Luis Borges decía que el amor requería justamente eso: continuidad, la amistad, no.  Si existen fallas en la transmisión de mensajes verbales o escritos entre el hombre y la mujer, es posible que se  deba al desconocimiento mutuo, a los malos entendidos. Esto ocurre, a mi juicio, al inicio de una relación, cuando, precisamente, se está en esa etapa del conocimiento de las necesidades del otro. Existe, entonces esa dificultad inicial, que forma parte del acoplamiento de la pareja. Se me ocurre,  también, otra posibilidad, independiente de esa dificultad inicial,  y es que el constante cambio  del ser humano y su entorno, hace prácticamente imposible seguirle los pasos a la otra  persona, si ella no nos manifiesta lo que siente. En ese caso, bloqueado el contacto, la relación se deteriora.
Estas anotaciones, claro está, obedecen  sólo a mis experiencias personales. En ocasiones he  sufrido la aparente inexplicable interrupción de un amor y no tengo más comunicación ni por esta vía ni por otra. Como también se ha dado el caso de la repentina aparición de algún viejo amor que me recuerda y me ha encontrado por Internet. Entonces la historia de la continuidad en la amistad se retoma o se interrumpe nuevamente y la vida sigue su curso, con sus eternos altibajos. Depués de todo - tecnología aparte- el Amor seguirá el camino que nuestros propios  sentimientos le señalen. Son ellos quienes, lo queramos o no,  darán luz  roja, amarilla o verde a la continuidad de nuestra relación. Sin embargo, creo que lo verdaderamente importante,  es  saber diferenciarlas para conducir nuestro difícil destino amoroso por las calles del mundo y evitar accidentes graves; pues es inevitable que nuestro corazón, en más de una oportunidad, resulte atropellado.

    


 Caracas, febrero, 2000- Actualizado agosto de 2012.

IMAGENES: WEB









jueves, 2 de mayo de 2013

HAIKUS DE LOS DOS MUNDOS






Suave vaivén
mueve a los árboles.
Sopla la brisa.

Surgen recuerdos
del alma triste, sola,
al despertar.

Hoy seguimos

el curso trazado por
nuestros Destinos.

¿Quién nos trajo de

de vastas lejanías;
en la distancia

de las décadas

dormidas del pasado,
para despertar?















Distintos puntos
cardinales nos guiaron
ayer y hoy.

Vidas cruzadas
la tuya y la mía.
Mundos diversos

se pierden hoy
en profundas tinieblas.
¡Las del olvido!


Caracas, 2 de mayo de 2013

IMAGENES: WEB.