viernes, 4 de septiembre de 2015

LOS PEQUEÑOS MONSTRUOS BELICOS

     



     Como diminutos tanques de guerra que disparan su fuego contra nuestros inocentes pulgares, hoy proliferan las captahuellas en toda Venezuela. La instalación de estos artefactos destructores  y controladores de compras comenzó en forma tímida, en los automercados del gobierno. Luego en las principales redes de farmacias. La gente protestó ante tal atropello que sólo trataba de controlar la ineficacia de un modelo económico y obsoleto. Ante la protesta generalizada por un absurdo control, el gobierno trató de suavizar la terrible situación económica que vivimos en Venezuela,  demorando la medida, incluso se llegó a leer en la prensa que la presentación del número de la cédula de identidad para comprar productos regulados se iba a anular. Pero no fue así. Ahora estas captahuellas controladoras de las compras pululan por todas partes. El usuario no puede volver a hacerlo por una o dos semanas. Estos tanquecitos de guerra (de economía de guerra) avanzan hacia tí como pequeños monstruos, queriéndote destruir uno a uno tus pobres dedos. Y no sólo de un pulgar, sino los dos, o más dedos si no se tienen los que  ella te exige. 

    Hoy me aterroricé, cuando esta mañana fui a comprar algunas medicinas para el dolor de cabeza y una sal de fruta y escuché al empleado de la farmacia decirme: "Ponga el pulgar derecho. Ahora el otro". Me sentí como en una estación de policía de las series que uno ve en televisión,  en la que le piden a los delincuentes poner sus diez huellas dactilares. Les dije que yo no era una criminal para que me tomaran las huellas de las dos manos y me fui, devolviéndoles la compra. Como el fin, para mí no justifica este medio, me niego a aceptarla. Es humillante. Y todo por controlar lo incontrolable: las fallas y la ineficiencia que trae la falta de producción y la aplicación del señalado modelo económico obsoleto que no funciona. La prueba está en los pequeños tanques de guerra: las captahuellas.




     
       Estoy consciente de que los funcionarios sólo cumplen con su deber al exigirte las huellas. Pero mi conciencia me dicta no hacerlo. Yo, a mi vez cumplo con el mío.
  Luego, por la tarde me encontré con una amiga en el supermercado Gama de Santa Fe y la invité a tomar un café. Mi terror volvió al ver por primera vez una captahuellas en el Gourmet del Gama. La historia de la mañana se repetía. Cuando fui a pagar los  cafés me pidieron que pusiera mis huellas y les dije que no lo haría y menos  por dos cafés. Y me negué a ponerlas cuando pagué, por lo que mi amiga y yo nos sentamos a una de las mesas a tomar nuestras bebidas en relativa paz.
     Se que uno no debe decir "de esta agua no beberé", porque también "la necesidad tiene cara de hereje"y uno en casos de emergencia de salud tiene que bajar la guardia.   Pero, ya lo dije: Por Salud. Mientras pueda me abstendré de esta horrible humillación. A no ser que las pongan en todos los abastos y bodegas de Caracas, del país, y entonces decida no morirme de hambre.












Caracas, 4 de septiembre de 2015.
IMAGENES: WEB
      

domingo, 21 de junio de 2015

HUBO UNA VEZ UN PADRE

                               
                         Mi padre, Luis Alberto Paúl, escritor y periodista.

        Muchos de los primeros recuerdos de mi padre vienen de la época en la que vivíamos en Los Teques, cuando él trabajaba en Caracas en el diario "La Esfera". Estas remembranzas muestran cientos de facetas suyas traídas por la nostalgia. 

       Por ejemplo, veo al padre que por las noches venía cansado de su trabajo en el periódico", y que sus cuatro hijos esperábamos con el clásico "¿Qué me trajiste?". Entonces mi papá sacaba de sus bolsillos caramelos, chicles y yaquis. Nos traía también, para la cena, bolsas de acemitas dulces que compraba en la Esquina de Las Gradillas.

                     Mi papá en la redacción del diario "La Esfera"


       También me acuerdo de las muchas veces que, luego del almuerzo dominical, en la sobremesa, mi padre preguntaba quiénes de nosotros queríamos quedarnos para la competencia de Castellano. Esta consistía en dictados de textos, o de palabras con "H" -intercalada o inicial-; "B" o "V" y su deletreo. Algunos de mis hermanos y primos escapaban con disimulo al reto, y permanecíamos sentados a la mesa sólo mi hermano Alberto y yo. ¿La atracción? ¡Un billetico morado de ¡Diez bolívares!  que mi papá chasqueaba con la mano, como premio al ganador. Y nosotros no podíamos perder tal recompensa, que para ese entonces representaba un verdadero Capital destinado a las chucherías. 
        
        En las tareas escolares acudíamos al auxilio paterno para que nos tomara  la tabla de multiplicar; nos corrigiera las composiciones y nos ayudara con sus maravillosos dibujos. De esta manera reforzábamos la asistencia que también nos brindaba nuestra madre. Pero aquí los premios- según nuestro esfuerzo- eran semanales, mensuales y, sobre todo anuales, si terminábamos el año escolar en forma satisfactoria. Entonces venían las vacaciones en una casita en la playa, que mis padres alquilaban y en la que permanecíamos dos largos y sabrosos meses en  Los Corales.

      Viene a mi mente la imagen de mi padre, cuando preocupado, porque estábamos enfermos, se iba al trabajo y no dejaba de llamar a mi madre por teléfono para preguntar por nuestra salud. Y lo mejor de todo es que las llamadas se producían tantas veces como hoy se podrían hacer por el celular.

     Otras veces nos reprendía  con severidad, cuando nuestra conducta dejaba qué desear. Jamás nos dio "pela" alguna. Nos hacía ver nuestros errores las veces que nosotros parecíamos ciegos a ellos.

     Su gran humor nos hacía reír y también sus estupendas imitaciones de nosotros mismos. Sus historias de la infancia en los lejanos días llaneros en Tame, en el que sus aventuras competían con las de Tom Sawyer. Aparecían amiguitos que comían tierra, porque le gustaba, y azuzados por sus compañeritos de escuela, entre ellos mi papá, que le decían: "Gilberto, come tierra, come tierra" y que el chico muchas veces respondía "Esta no, porque está muy sucia".

     El teclear de la máquina de escribir mecánica en las madrugadas, cuando redactaba sus crónicas, reportajes o sus libros, se volvió tan grato para mí, que siempre quise imitarlo desde la infancia. Desde muy temprano me gustó el oficio de escribir de mi padre, con sus pausas y su música.

      Y así fue durante toda su vida.  Sus escritos, sus libros y premios literarios se convirtieron en mi brújula. Cuando yo escribía y le daba a leer algunas de mis crónicas, e inclusive el inicio de una novela que intenté escribir cuando tenía dieciséis años, me aconsejaba cuidar la prosa y "castigarla". Siempre me aconsejaba escribir todo de una vez, y luego infligirle el castigo necesario. También me recomendaba escribir una página diaria. "Al año, verás que ya tienes un libro".

         Su ayuda siempre estuvo presente tanto en el colegio como en la universidad; en mi vida personal y profesional; cuando tomé la gran decisión de irme a trabajar a Europa, sin haberla siquiera visitado. También me asistió en las indecisiones de mi vida. 
      Y  estas sugerencias  fueron tan acertadas, que una vez - dos meses tan solo antes de su fallecimiento, en noviembre de 2008- yo le leí un cuento que había  escrito para un certamen de narrativa que se llevaría a cabo en Buenos Aires. La historia versaba sobre un marino del barco nazi el "Sesostris", hundido en Puerto Puerto Cabello en 1941. El título del cuento era: "Ordenes son Ordenes; episodio basado en la tragedia del "Sesostris", durante la Segunda Guerra Mundial", (subtítulo sugerido por mi padre) .  Una vez que le hube leído el borrador, mi papá me preguntó si el protagonista moría, pues el final estaba algo confuso. Como le respondiera de manera afirmativa, me dijo: "Myriam, entonces describe mejor la muerte del personaje, pues es un hecho demasiado importante para sólo sugerirlo..." Al llegar a casa seguí su consejo e imaginándome las circunstancias terribles que enfrentó mi protagonista esa noche del incendio de su barco, describí como pude su triste final y el 30 de septiembre, fecha tope para  la remisión de los relatos, envié  la historia al " Quinto Certamen Literario de Cuentos de Pepe Fuera de Borda" en Buenos Aires, Argentina.

     Dos meses después de la partida de mi padre, Luis Alberto Paúl, - el 26 de diciembre, cuando hubiese cumplido 98 años de estar vivo -, asistí a una misa en su nombre. Al regresar a casa sentí curiosidad por saber cuál habría sido el resultado del certamen, que por cierto, se daría al finales de diciembre. Al entrar en Internet busqué la página del certamen para ver los resultados preliminares, y me encontré conque mi cuento "Ordenes son Ordenes..." ¡Había quedado entre los Cuentos Finalistas!


Caracas, 21 de junio de 2015, Día del Padre.


lunes, 27 de abril de 2015

HAIKUS DEL RECUERDO PARA MI MADRE, DORA GALINDO DE PAUL

               Homenaje en el octavo aniversario de su partida



                                        Nos acompaña
                                        tu dulce presencia
                                        y tu gran amor.

                                        Siempre nos guías
                                        en los tristes momentos
                                        de nuestra vida.
                                    
                                        En un presente
                                        oscuro como noche
                                        ¡Ay! sin estrellas

                                        tú nos susurras
                                        en sueños esperanzas
                                        y alegrías

                                        que compartimos
                                        muchas veces contigo
                                        en el pasado.

                                        Y nos prometes
                                        mañanas dichosos y
                                        no tan lejanos.

                                        Te recordamos
                                        hoy, mañana y siempre,
                                        tal como ayer,

                                        cuando tus sabios,
                                        acertados consejos
                                        nos regalabas

                                        para enfrentar
                                        el futuro incierto
                                        con valentía,

                                        y no desmayar 
                                        cuando la adversidad
                                        nos agrediera

                                        para hacernos
                                        caer en suelos duros
                                        y pedregosos.

                                        Y levantarnos,
                                        limpiando las heridas 
                                        de la caída.

                                        Nos guías hacia
                                        futuros promisorios
                                        en Venezuela.

                                        Sin guerras necias,
                                        donde florecen la Paz
                                        y la Justicia.

                                        Mil gracias, Madre,
                                        por tu amor de siempre,
                                        incondicional.

                                        Los cuatro puntos 
                                        cardinales tu alma
                                        jamás olvidan.



Caracas, 27 de abril de 2015

(Dorita, Alberto, Norma y Myriam)

                                           

                                           Muestra de sus manualidades

viernes, 24 de abril de 2015

"EL SALMO DE KAPLAN", UN LIBRO DIVERTIDO Y SORPRENDENTE

                               
                                                      EL AUTOR Y SU LIBRO

Marco Schwartz es el autor del estupendo libro "El salmo de Kaplan". Con él obtuvo, por unanimidad,  el premio "La otra Orilla" en 2005.
La historia que nos regala el gran escritor colombiano produce en el lector un sin fin de emociones. La gesta de Jacobo Kaplan, el judío de una comunidad hebrea del Caribe, me produjo las más variadas sensaciones de bienestar. La sonrisa no me abandonó en casi toda su lectura. Y, a veces, las carcajadas tomaban su lugar. En no pocas oportunidades asomaba la sorpresa, acentuándose sobre todo, de una manera formidable, al final de la historia. 

     Y todo comenzó, cuando Jacobo Kaplan y el sargento Contreras se empeñaron en capturar a un alto jerarca nazi que apodaban El Profesor. Este alemán era dueño de un restaurante playero, donde aparentemente se escondía. Y hasta aquí les cuento la trama de este divertido libro. El resto lo descubrirán ustedes, al igual que lo hice yo.
    La prosa, el estilo y la trama de Marco Schwartz me cautivaron desde un principio. Y sucedió que, mientras leía me imaginaba que estaba viendo una película, tan movida era la acción. Entonces pensé que sería una excelente historia para llevarla al cine. Quise indagar sobre el escritor y su obra y lo busqué en Internet. Además de los datos biográficos de Marco Schwartz  me enteré que ya el cine uruguayo, bajo la dirección  y producción de Alvaro Brechner, había llevado el libro del autor colombiano a la pantalla, con el título de Mr. Kaplan, (www.montevideo.com.uy) e informa lo siguiente:

   "Mr. Kaplan fue seleccionada para competir por Uruguay en los Oscar 2015 a Mejor película Largometraje de habla extranjera"..."...El elenco es encabezado por el actor chileno Héctor Noguera, los actores uruguayos Néstor Guzzini y Nidia Telles y el actor alemán Rolf Becker..."... Mr. Kaplan es una producción uruguaya en coproducción con España y Alemania. Producida por..." "... Baobabs Films, Razor Films, contó con la participación de la televisión franco-alemana ZDF/ARTE.
     La película participó del Atelier del Festival de Cannes, Torino Film Lal, Nipokow Programm, Jerusalem Film Lab. ..."

 A continuación transcribo la información que sobre el autor colombiano trae la solapa del libro.

"Marco Schwartz

Nació en Barraquilla en 1956 y reside en Madrid desde 1986. Posee la doble nacionalidad, española y colombiana. Sus cuatro abuelos eran judíos polacos que llegaron a la costa norte colombiana en los años veinte del siglo pasado. Fue reportero y corresponsal en Nueva York de El Heraldo y obtuvo en l983 el premio de periodismo Simón Bolívar. Tras su llegada a España trabajó en los semanarios Cambio 16 y El Siglo, y en la actualidad desempeña el cargo de corresponsal diplomático de El Periódico de Cataluña, trabajo que lo ha llevado a viajar a más de sesenta países. ..."

La primera novela de Marco Schwartz se titula Vulgata Caribe que fue editada por El Taller de ediciones Mario Muchnik en 2004. Publicó también un ensayo, Los amores en la Biblia, y un cuento, "La superviviente". El primero ha sido traducido al checo y el eslovaco.

Caracas, abril de 2015




domingo, 1 de marzo de 2015

HAIKUS PARA EL QUERER QUE NUNCA MUERE






                                             Te quiero mucho   
                                        cuando oigo el trinar
                                             de los pájaros;

                                              cuando se pone

                                        el sol tras la montaña,
                                              entre las nubes;

                                             y al cubrirse 

                                         el cielo de estrellas
                                             te quiero mucho.

                                             Cuando la lluvia 

                                         cae, castiga fuerte
                                             toda la tierra.

                                             Te quiero mucho

                                         cuando nace un niño, 
                                             y llora o ríe;

                                             cuando la madre

                                         que le abre sus brazos
                                             lo besa, tierna.

                                              Cuando florece
                                          la primavera y el
                                              invierno huye.

                                           Cuando se va la
                                        vida a horizontes
                                           nuevos, ignotos.
                                           
                                           Te quiero mucho
                                       cuando aquí es noche
                                           y allá día. 




Caracas, 13 de diciembre de 2014

IMAGEN: WEB




jueves, 8 de enero de 2015

HA JIN Y SU LIBRO "LA ESPERA"




       Confieso que no conocía la obra literaria de Ha Jin, el estupendo escritor chino. Son muchos los buenos autores que uno encuentra de varias formas. Por referencias, en Internet, en librerías, o por  obra del azar. A esta última circunstancia pertenecen Sándor Márai, Ha Jin y otros escritores que  yo he "descubierto". 
  
      Una vez en una de las farmacias de Locatel, mientras observaba los libros que se exhibían en la estantería, vi "La Mujer Justa", del autor húngaro antes señalado, lo hojeé y me maravillé con lo que informaba la contraportada. Así que lo compré, lo leí y luego, repetí la fascinante experiencia de leer muchos de sus maravillosos libros. 

   Con  Ha Jin, el autor chino estadounidense, me sucedió casi lo mismo. Paseaba por  Sabana Grande, cuando en una feria de libros seleccioné cinco libros al azar. Entre ellos escogí "La Espera", del mencionado escritor chino. Las primeras líneas y el estilo del autor, me atraparon de inmediato.
   Este  interesante libro trata del intento de divorcio de un joven médico chino, a quien su familia le "arregló" un matrimonio, que él aceptó en forma sumisa, para su infelicidad. Como conoce a otra chica y quiere casarse con ella, se inician las "tristes imposiciones de la burocracia comunista" para obtenerlo, y que él con gran paciencia acepta, pero insiste en su empeño. Sólo que su intento dura dieciocho años. El interés por saber qué ocurrirá se mantiene de principio a fin. Las situaciones se tejen con la misma suavidad  de una seda china. Me encanta el estilo de Ha Jin; su prosa, aunque sencilla, está salpicada de metáforas e imágenes de gran belleza, sin llegar a abusar de ellas. Menudas pinceladas de colores que construyen un diseño artístico, poético.

    En cuanto a los personajes, sorprende el comportamiento sumiso de la gente sometida a la dictadura comunista de la Revolución Cultural, implantada por Mao Tse Tung. Espejo distorsionado en el que pretenden verse algunas regiones latinoamericanas disfrazadas de comunistas, como la de los Castro en Cuba y ahora, con Chávez y Maduro, la nuestra.

    En la novela se resaltan situaciones incompresibles ocurridas durante el mandato de Mao Tse Tung . Por ejemplo, que en esta rigurosa y absurda dictadura se someta al pobre y al débil y, al mismo tiempo se exalte sin ambages a quienes en el régimen trabajen y se hagan ricos, pero bajo la vigilancia del Partido. Algo similar ocurre en los regímenes latinoamericanos que siguen esta paradójica corriente comunista.
   
  En la narración llama la atención el que los personajes se muevan sumisos y sometidos a las órdenes impuestas por un régimen castrador, a costa de la propia felicidad del pueblo.

    Pero ¿Quién es Ha Jin, el escritor que describe con tanta veracidad los hechos de esta impresionante historia? Este autor chino, según indagué en Internet, nació en Liaoning, China. Su nombre verdadero es Jin Xuefei, el primero es su seudónimo. Perteneció al Ejército de Liberación Nacional y presenció la Revolución Cultural China en 1969. Luego se fue a los Estados Unidos y estudió en la Universidad de Brandeis. Tiene doble nacionalidad: chino-estadounidense.
   La obra literaria de Ha Jin consta de ensayos, cuentos y varias novelas, muchos de ellos galardonados. Entre sus novelas se cuentan: La Espera (2000), En el estanque, (2002) Sombras del pasado, Despojos de guerra (2007).

    Muchos premios internacionales ha obtenido la obra de Ha Jin. Entre ellos figuran: el Premio Faulkner, el Premio Nacional del Libro de Ficción y la Beca Guggenheim en Humanidades, Estados Unidos y Canadá. También el autor chino estadounidense ha sido nominado para el Premio Pulitzer y el Premio Internacional Neustadt de Literatura. 
    
    En la actualidad Ha Jin es profesor de lenguas y literatura inglesa en la Universidad de Boston. Nosotros, sus lectores, también podemos aprender mucho de él fuera del aula, a través de su extraordinaria obra. 

¡A leerla, pues!




Caracas, 11 de septiembre de 2014.
IMAGENES: WEB.




lunes, 22 de septiembre de 2014

DIALOGOS

    Hace muchos años una joven llamada Ana, lloraba afligida porque le pesaba su soledad. Se lamentaba de no tener  ya a nadie a quien abrazar. Contaban los que la conocieron que ella una vez tuvo un amor y sus brazos fornidos rodeaban su talle para amarla. Pero un día, sin saber por qué esos brazos se alejaron y nunca más volvieron a abrazarla. Sus ojos verdes hermosos y rasgados había enrojecido, y sus largos cabellos se los llevaba el viento, desde el balcón en el que se hallaba, pues no podía conciliar el sueño. Entonces, la joven vio en el cielo una luna tan grande y azul y sintió deseos de conversar con ella y contarle sus penas.
  -   ¡Ay, luna llena, Luna Azul y comprensiva! ¿Por qué el amor se va cuando más lo necesitamos?
  -   ¿Qué dices, querida niña? El no se va, nosotros lo alejamos con nuestras acciones –contestó suavemente la señora Astro.
  -   No te entiendo, Luna Azul. ¿Cómo vamos a decirle adiós al amor si no queremos separarnos de él?
  -   Precisamente por eso, porque al amor no hay que encarcelarlo, sino darle libertad para que vuelva.
  -   Y ¿Cómo es que sabes tanto para dar consejos? Preguntó la chica entristecida.
  -   ¡Ay hija  mía!  No olvides que soy mujer como tú, y también hace mucho tiempo cometí errores.  Fui tan posesiva con el Sol que él casi se alejó de mí para irse con una estrella.
   -   ¿Y qué hiciste entonces, Luna Azul?- Indagó la mujer, curiosa.
   -   Pues le pedí consejo a Marte,  quien me dijo que todos los seres debíamos actuar con inteligencia si deseábamos conservar el amor de nuestra pareja.  Solo así - me dijo-  fluirá la comprensión, y el amor se establecerá en nuestros cuerpos y  almas.   Me dijo que no pretendiera atraer a un hombre por la fuerza, pues Dios nos había regalado a las mujeres demasiados dones como para enfrentar la vida. Y el  más grande era ser madres, lo que nos desarrolla la intuición. Como ves, Marte, a pesar de tener un nombre guerrero, es muy pacífico. Y así continuó la Luna Azul su conversación con la joven. Pero al observarla todavía confundida,  el astro le dijo:
     -   No te aflijas, pequeña. Voy a contarte algo que disminuirá tu tristeza. - Ayer pasé por la Isla de Madeira, y en Funchal conocí un hombre tan solo como tú, que paseaba por la playa.  Conversé con él, como lo hago contigo ahora, y me dijo que  en esos momentos atravesaba  una crisis amorosa y se sentía muy triste porque  no tenía  una compañera  a quien amar. Entonces, también a él le conté mi conversación con Marte, y prometí ayudarlo. Así que te sugiero vayas a Funchal y, aunque no te resulte fácil, quizás puedas encontrarlo.

  La idea de volverse a enamorar, la animaba, pero no era fácil poner en práctica el consejo de su confidente, pues ella vivía en Lisboa, estudiaba y no disponía de los recursos para realizar el viaje a la isla lusitana. Por su madre sabía que allá vivía una prima suya que tenía una fábrica, pero que hacía tiempo que no la veía e ignoraba qué había sido de ella. Sólo recordaba que la familia tenía grandes negocios en la isla, pero habían perdido el contacto. Sólo tenía la dirección de la fábrica de bordados. " ¡Y quién sabe si sería la misma!"- agregó.

  Corrió el tiempo, y mientras tanto, Ana terminó sus estudios de Contabilidad y obtuvo tan buenas notas que ganó un pasaje para visitar la isla de Madeira, premio que otorgaba el instituto contable al estudiante que se graduara con las mejores notas. Y allá se fue la chica,  no sin antes obtener de su madre las señas de la prima que vivía en Funchal, para visitarla. Así que, en cuanto llegó la llamó por teléfono - a Dios gracias las señas no habían variado- y la prima la invitó a visitar la fábrica de bordados. Allá conoció a Magdalena en persona y  también a su hija Fátima, una chica de la misma edad de Ana, quien también trabajaba en la empresa familiar. Como el negocio crecía, la señora Magdalena necesitaba a alguien que le llevase la contabilidad en la fábrica y contrató a su  joven pariente, quien muy contenta, aceptó el trabajo.  Y fue así fue como la chica se quedó a vivir en la capital de la isla.

   Pasaron los meses y un día Ana se fue a pasear por la playa. Lucía feliz y apenas si se acordaba de la conversación que había tenido con la luna, dos años atrás. De pronto, a lo lejos, observó a un joven marino muy rubio que, sentado en una piedra, junto a la playa,  apenas quitaba la vista del horizonte azul. Se encontraba solo y, a ratos, miraba el vaivén de las olas. La chica, lo divisaba desde la mesa de un local vecino, junto a la que se hallaba sentada, tomando un refrigerio. Entonces vio cómo la brisa arrastraba la gorra del marino por la arena, ensuciándola. Ana se levantó y corrió tras ella, hasta que la atrapó y se la devolvió al chico, quien no se había percatado de la travesura de la brisa. El le agradeció el gesto y la invitó a tomar un refresco.

   -¿Cómo te llamas?- preguntó el joven.
   -Ana ¿Y tú?
   -Joao António- contestó él, dándole la mano.

  Entonces se dirigieron a la mesa, merendaron y conversando, rieron mucho, hasta que se puso el sol y el muchacho acompañó  a Ana hasta su casa.  

     La noche hermosa trae en la brisa el olor del salitre. Los comensales de un restaurante lusitano conversan en la terraza, y las voces se mezclan con el sonido de los instrumentos musicales al afinarlos. Irrumpen en el aire las primeras notas de Blue Moon, y las parejas se deslizan por la pista al compás de la música. De pronto, una pareja  ya de cierta edad, hace una pausa en el baile, y tomados de la mano, se dirigen hacia la terraza para contemplar la hermosa  Luna Azul  que se  refleja en el mar de Madeira. Ambos la miran sonrientes. 

Ella les devuelve la sonrisa en mudo diálogo.



 EJERCICIO PARA EL CURSO DE NARRATIVA "APRENDA A NARRAR, ESCRIBIENDO", DICTADO POR EL PROFESOR ISRAEL CENTENO. CARACAS, 04-06.11.05 
Revisado: septiembre, 2014.

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